miércoles, 30 de abril de 2014

Instagram resume Abril


Un mes de abril en el que los días ya son sí, cada vez un poco más largos, en los que disfrutas de la luz, de los tonos pastel y de los primeros helados. Porque ha hecho calor. Como en Semana Santa, que decidí quedarme en Madrid para ver, por primera vez, una procesión castiza, El Cristo del Gran Poder salir de La Colegiata de San Isidro. Para descubrir los nuevos lugares de la capital, como el restaurante de pizzas argentinas Picsa, y apuntárselo para futuras visitas, porque acertasteis. Y para conocer El Parque de El Capricho, en la Alameda de Osuna. Una visita no-imprescindible para cualquier turista, pero obligada para los que pasamos mucho tiempo aquí. Es precioso, todo un capricho (como bien indica el nombre) de una mujer con poder y título nobiliario que quiso unir en un sólo jardín todos los estilos de la época. 

Un mes de abril para estrenar los nuevos moldes de cocina. Llevar el resultado al trabajo y ver, al día siguiente, como son decapitados todos los Conejos de Pascua sin agradecimiento alguno. Y seguiré llevando, porque nunca aprendo. Una escapada rápida a Segovia con la familia para pasar un fin de semana con toda tranquilidad. Porque hace falta. Y porque Papá se merecía ese regalo. Y otro regalo, ese que se hace sin más, que se envuelve con cuidado y se piensa con esmero. Aunque yo lanzase una idea, es Mamá la que siempre está para todas. 

Un final de mes para tres momentos tremendos: la boda de mi amiga Marga, el reencuentro erasmus y el tomar conciencia de que el cambio tiene que llegar, de que disfrutar como antes es lo que merece la pena. La Final de la Copa del Rey en casa, con mis jugadores preferidos, aunque sumásemos más de once y el partido de ida de Champions Leage contra el Bayern de München, que no hacía más que presagiar lo que anoche vivimos. Han sido noches clásicas. Noches grandes. Noches para despertar la ilusión.   

Y a partir de ahora, sí, empieza a funcionar mi Calendario de Escapadas. 



miércoles, 23 de abril de 2014

Paula para el Día del Libro


"Cuando nos fuimos de esa casa y me despedí del mural, mi madre me dio un cuaderno para registrar lo que antes pintaba: un cuaderno de anotar la vida. Toma, desahógate escribiendo, me dijo. Así lo hice entonces y así lo hago ahora en estas páginas. ¿Qué otra cosa puedo hacer? Me sobra tiempo. Me sobra el futuro completo. Quiero dártelo, hija, porque has perdido el tuyo."

Mi madre quiere que me lea Paula. Aunque yo siempre le llamo Lucía. No sé por qué, quizás es el subconsciente que me recuerda esas dos amigas que no veo desde hace muchísimo, que son hermanas y que se llaman, sin separación: vamos a ver a Paula y Lucía. Todos dicen Paula. Yo, Lucía. 

La novela de Isabel Allende que ya me han estropeado, sólo con decirme "¡qué historia tan triste, qué novela más dura, qué pena al final!" Muchas gracias, porque ese final, o era la vida o era la muerte. Ahora sé que la opción para terminarla fue la segunda. Aún así, ahí sigo, avanzando poco a poco, porque ya le dije a mi madre una vez que yo las historias que se cuentan casi exclusivamente en prosa las llevo peor. No me acompaña en el tren todos los días, pero tampoco falta ninguna semana. Este Día del Libro es la que me ha tocado. Pues eso, Feliz Día del Libro.

(Y Feliz Cumpleaños, siempre).

lunes, 21 de abril de 2014

Intento de Oreo Cheesecake

Otro Manual para otro proceso de transformación. Esta vez, más propio que ajeno. Un poco inventado tras ver las lagunas que las recetas por Internet suelen traer. Algunas no, he de reconocer; algunas son buenas. Si unimos la disparidad de medidas americano-europeas, junto con la incongruencia en algunos de los ingredientes y sus instrucciones, sale un híbrido entre bizcocho-mousse. De sabor rico, pero yo iba buscando lo segundo. A continuación, el primer intento de Oreo Cheesecake. Seguiré intentándolo, no me rindo.

martes, 15 de abril de 2014

Manual Rápido para Cookies

Una de las tareas que tengo encomendadas en mi ámbito laboral serio, además de las muchas relacionadas con temas de auto-control, es la de hacer manuales. Me explico. Se trata de implementar una política a nivel global que nos permita demostrar que somos buenos chicos, que nos preocupamos por el medio ambiente (flora y fauna en su conjunto, se entiende) y que cumplimos unos mínimos normativos. Más fácil, los que quieren ganar dinero con este negocio me explican cómo lo hacen, si se controlan o no, y yo les comento lo que está mal y lo que está peor. Pero además, les damos consejos de cómo mejorar, que es de lo que se trata. De todo esto salen manuales y procedimientos que, si se siguen, la contaminación del sector disminuirá. Ahí entra esta tarea. Y como podéis comprobar, la facilidad de encadenar palabras aún la conservo. Me ha tocado. No, no me he vuelto loca. Aún. 

Los temas sobre los que versan estos documentos no buscan mejorar el planeta en el que vivimos ecológicamente hablando, eso sería hasta divertido. No trabajo en Greenpeace u organización que se le parezca. Me ha tocado jugar en el lado oscuro. Así que, cuando llego a casa, lo que me gusta es dedicarme al lado feliz del mundo. Como no tengo una blackberry y seguimiento imparable en mi tiempo libre (ni lo quiero), puedo hacer otro tipo de manuales. Ni veinte páginas llenas de artículos ni datos o ejemplos de elaboración de informes. Fotografías rápidas y sencillas, llenas de dulzura. Explícitas y que cuando las ves te dan alegría de trabajo bien hecho. Del que disfrutas. Me encanta el poder de transformación que tiene la harina, la mantequilla, el azúcar, un par de huevos y el chocolate. Estaban ricas. 



lunes, 31 de marzo de 2014

Instagram resume Marzo 2014


Además de un Día de la Mujer Trabajadora en el Museo del Traje, del que tengo pendiente una entrada, y de las últimas galletas que he hecho (¡de muerte!), Marzo ha sido un mes para ver la Primavera llegar e irse. Los castaños han florecido y los atardeceres empiezan a teñirse con alegres colores. He retomado mi vicio con el punto de cruz; algo sencillo. Y el de la cocina, con pizzas para las noches de fútbol. Vuelve Europa. He confirmado que cualquier plan con mi madre me encanta, incluida la jardinería. Cuando florezca todo lo que hemos plantado, si tienen a bien cumplir con nuestras expectativas amateur, espero poder enseñaros nuestras primeras flores.

Celebré San Patricio con mi padre y mi hermano, que les encanta apuntarse a toda fiesta nacional y extranjera, mientras veía ligar a mi madre. Disfruté de los Oscar en directo, tuve resaca y decidí (como cada año) que un día seré yo la premiada. Saqué el trench y lo llevé con mucho orgullo a la oficina. Es más, me atreví a pisarla en Converse, aunque fuese a la salida. Y no he dejado de intentarlo allí, día tras día, pero cada vez es más difícil levantarse y llegar con una sonrisa.



martes, 4 de marzo de 2014

Si yo entregase los Oscar 2014


A estas horas ya no soy ni novedad ni pretendo serlo. Ayer me pidieron que escribiese sobre la Gala de los Oscar de este año y, aunque no reconoceré nunca que cuando me levanté a las 06:30h lo primero que hice fue encender el Ipad y comenzar a necesitar nuevas pestañas en el navegador; voy a comentaros mis apreciaciones. Siempre en desacuerdo con los miembros de la Academia del Cine Norteamericano. Pero ellos saben; yo no. Quede por delante que no he visto todas las películas candidatas, pero como no soy miembro de la Academia, tampoco tengo la obligación. Ni entradas gratis o invitaciones para hacerlo. Que a mí, se me iría el sueldo siendo parte del Jurado. 

Foto: El País
Tenía mucho interés en que, por una santa vez, mis opiniones fuesen escuchadas y diesen a El Lobo de Wall Street el galardón a Mejor Película. Primera en la frente. No es que no me gustase 12 Años de Esclavitud, porque me pareció muy bonita, pero me quedo con la primera. A las dos les sobran minutos, aunque de forma distinta: a la película de Scorsese le sobran escenas al completo, a la ganadora lo que le sobran son segundos en cada escena. De verdad, me quedaban claros los sentimientos de los personajes con un ángulo rápido, no necesitaba una panorámica de las facciones de cada uno durante tres minutos. Además, se hubiesen ahorrado mucho presupuesto en fisioterapeutas para los cámaras. Que de ahí supongo le dieron el galardón a la Mejor Producción a Brad Pitt. Aunque sabéis que nunca diré que no a un premio a este hombre. Lo siento, me tiene comprada.

En cuanto a los actores premiados, Jared Letto Matthew McConaughey, me reservo la opinión hasta que les vea en acción. Mi apuesta, obviamente, era para Leo Dicaprio como principal y Michael Fassbender como secundario, que se come la pantalla. Aunque no niego el poderío que haya podido mostrar McConaughey este último año, (yo misma le he odiado hasta el momento indio-apache de El Lobo de Wall Street; y sí, de vez en cuando lo imito por casa), mi odio hacia su persona no se ha disipado del todo y Dicaprio le lleva muchos años de ventaja en su relación conmigo. Lo siento. A él también le odiaba, y el la caarpeta clasificadora de Titanic la llevé al colegio porque me la regaló mi padre y porque la película me gustó, pero no porque él fuese santo de mi devoción. Ahora sí, defiendo que es un actorazo enorme. 

De acuerdo estoy con el galardón de Mejor Película de Animación para Frozen, que me ha parecido una buenísima película de Disney, que vuelve a los orígenes, a las princesas e historias de colores, canciones, vestidos, etc. (Tengo alma de princesa). Y a su Canción Original por Let It Go. En este caso, igual son mis primas las culpables de que me la sepa tan bien. En cierta forma, ha sido nuestra canción de Navidad. Con respecto a los guiones, no me siento con la sabiduría suficiente como para impugnar los premios, pero echaré un capote por La Gran Estafa Americana, con la que me reí mucho. Al igual que con Mejor Director para Alfonso Cuarón, porque estando Martin Scorsese entre los nominados, (¿este señor siempre está no?), es como un premio de consolación. Te lo dan para que no lo llamen el premio del monopolio, o para dejar descansar al genio con tanto discurso. Llegará el día que no sepa qué decir; dadle tiempo a reciclarse.

Con respecto a los premios que Gravity se ha llevado, todos ellos técnicos, no puedo opinar, puesto que no la he visto. Pero he de admitir que (seguramente) la Mejor Fotografía es suya, aunque cuando vi Prisioneros con mi madre ya se lo comenté, y con 12 Años de Esclavitud también. Que seguro eran candidatas. Con el premio a Mejor Actriz Principal pasa lo mismo que con el problema del Mejor Director: cuando tienes a Meryl Streep en frente, sabes que te lo dan (si te lo dan) porque no quieres que te acusen de favoritismo, pero siempre será la mejor. Otra cosa es que Cate Blanchett, independientemente de no haber visto Blue Jasmine, me parezca otra actriz estupenda. Con orejas puntiagudas y sin ellas. Para las Actrices Secundarias no voy a decir nada; el día que reconozcan el grave error de incluir a Jennifer Lawrence este año, empezaremos a comentarlo. Ahora, el Prada de la ganadora del galardón, Lupita Nyoing'O, sí fue el acierto de la noche.

Sí, soy consciente de que después de todo esto no querréis venir a ver una película conmigo. Vosotros os lo perdéis, porque consigo las entradas más baratas y además, os ahorro muchas calorías
devorando vuestras palomitas. Y si queréis seguir escuchándome, pasamos a comentar el motivo de que Pe presentase un premio junto a De Niro, y la cara que se le debió quedar a éste cuando se enteró de quién iba a ser su acompañante. Misterios de la vida, como el por qué del Big Ban. El año que viene, me apunto al selfie.

Foto: El País

viernes, 28 de febrero de 2014

Instagram resume Febrero

El mes más pequeño. Ha pasado rápido. Un mes para probar el mejor brownie que recuerdas, en el estreno de muchas comidas que supongo, están por llegar. Un mes para ponerte en serio con la costura, con tu primer curso de acolchado, y dibujar patrones por las noches. Cuando domines tu máquina, serás imparable. Un mes para dejar de beber CocaCola, para pasear con Mamá por el centro de Madrid y por Plaza Castilla con medio brazo menos. Febrero para regalar bombones por San Valentín, poner piruletas en la oficina o recibir un precioso charm de tu, podríamos decir, alter ego en el Mundo DisneySiempre tendré a mi enamorado. En realidad, un mes de los mejores regalos; sí, de esos que llegan con notas, corazones y que buscan, solamente, demostrar (más si cabe), que importas: Para Marta, de Irene.


miércoles, 26 de febrero de 2014

El Amante del Volcán


"Pero no puedo perdonar a aquellos a quienes sólo importaron su propia gloria o bienestar, pensaba que eran civilizados. Fueron despreciables. Malditos sean todos ellos". 

En un artículo que el diario El País publicó en 1995, Rocío García narraba cómo Susan Sontag, autora de la novela, confesaba que "éste era su mejor libro" y que "se sentía profundamente orgullosa" de él. Confesión que hizo en la presentación que tuvo lugar en el Círculo de Bellas Artes de Madrid aquél año. Juan Goytisolo, uno de los amigos que le acompañaron entonces, se refirió a ella como una "intelectual neoyorkina", adjetivo que le molestó y para el que no tuvo reparo en contestar. Ella se sentía mucho más europea.

Todo esto yo no lo sabía. Comencé a leer El Amante del Volcán por recomendación de mi tía Maritere, una de las personas que más libros me procura. No recuerdo cuál fue el motivo específico por el que rebuscó esta novela en su estantería para prestármela. Quizás fue por alguno de los artículos que publiqué a finales del año pasado. Estaba convencida de que me gustaría. Pero se equivocó, a medias. Ahora soy yo la que os confiesa que tenía muchas ganas de terminar el libro por tres motivos: por desvelar el final, descubrir los personajes reales, (sabes que son históricos) y porque se acabase. Es una novela densa. No vale para el verano, ni para cuando necesitas desconectar sin prestar atención. Es perfecta para meterte en los burgueses salones del siglo XVIII, recargados, con esculturas clásicas en cada hueco y pesadas cortinas de terciopelo rojo.

El Amante del Volcán es una reflexión de la sociedad de aquella época a través del triángulo amoroso que forman sus tres protagonistas, conducida por los pensamientos de Il Cavaliere. Invita, en algunos de sus capítulos y sin previo aviso, a las demás partes de la historia. Les permite expresar su opinión de la historia, pero siempre parece controlar desde un segundo plano que todo siga en armonía. La presencia de Il Cavaliere marca el avance de la narración, de la misma forma que lo hace con la historia. Es un protagonista al que llegas a respetar y admirar. Es distante, pero todo un caballero. El final es bueno, sobre todo porque en el último capítulo la autora permite que sean ellas las que hablen, las que destapen las injusticias. Y es que, como afirma GoytisoloSontag es una "mujer de gran compromiso moral" que medita sobre la situación de la mujer, sobre la revolución que se gestó en aquellos años y en las distintas concepciones del arte. Algo que me llamó la atención.

Las reflexiones sobre el arte y el coleccionismo. O el arte del coleccionismo. O el coleccionismo de historias, según confesaba Saramago en aquella presentación de 1995, pues él también es amigo de la autora, y no quiso perdérselo. Para él, la novela es mucho más simple (o complejo): una reflexión en torno a la muerte. No son pocos los personajes que están cercanos a ella, incluso los que irremediablemente la sufren. Llega un momento de la historia en el que Sontag dice que todos los que hacemos listas de las cosas somos, en cierta forma, coleccionistas. Me pregunto si yo, que adoro hacer mil millones de listas diarias, que llevo una en el móvil para cada cosa que se me ocurre, que soy asidua a Instagram para coleccionar momentos, a Pinterest para todo lo que no quiero que se pierda. Que dispara su cámara para que no se olviden mis días, o incluso que os escribe aquí para que quede constancia, no soy en cierta forma, eso, coleccionista.

Sontag presenta al inicio de la narración tres historias con escasez de diálogos, lo que hace que sea muy espesa. Yo, que prefiere siempre escuchar las historias en las bocas de sus personajes; que le encanta leer teatro. Fue difícil no dormirse en algunos viajes en tren, lo admito. Y para empezar con ella el año 2014, todo un desafío. Lo más gracioso es que, cuando lo acabé, me entraron aún más ganas de seguir devorando libros. Una novela que roza el ensayo, muy estética. Y aún a pesar de ser todo una prueba a mi paciencia lectora, repito, un buen final, porque por fin, puedes dedicarte a investigar en Google a los personajes. Il Cavaliere ya tiene nombre y, por tanto, todos aquellos personajes que le acompañan en la historia. ¿Quieres leer el libro y descubrirlo o te adelanto quienes son? Te lo digo. El embajador británico en NápolesSir William Hamilton. Su segunda esposa y el Almirante Nelson. Sí, ese Nelson. ¡Ah, y el volcán, el verdadero amante de Il Cavaliere! 

viernes, 14 de febrero de 2014

Regalos sugeridos por San Valentín

Si tú fueses mi enamorado, hoy podrías regalarme... 

Porque soy práctica,
un disco duro externo ilimitado. Seguro que lo encuentras. Y cuando sepas cómo hacerlo, podrías copiar la fórmula en materia de tarjetas de crédito. No es porque lo quiera todo, pero imagínate lo feliz que me tendrías y lo tranquilo que tú estarías dejándome tener esa tarjeta. Acabas de encontrar la base de una relación eterna. El disco duro tiene una explicación más sencilla. Cada vez me engancho a más series de televisión, (tengo que llevar una lista de actualizaciones en el teléfono porque me bailan hasta los capítulos que me tocan) y cada vez son más las películas que no quiero eliminar del ordenador. Algunas incluso para poder ver sólo alguna de sus escenas, soy todo romanticismo. Una semana en el Crucero de Disney. Y no te pido quince días en el Parque de California, fíjate tú mi consideración. Siempre necesito escaparme, aunque acabe de volver, y ahora ponerme el bañador o pasearme en albornoz por cubierta es lo que más me apetece. Igual me cruzo con un Leo Dicaprio versión 2014, (es decir, en su papel de El Lobo de Wall Street pero en la película equivocada) y para el año que viene te liberas de ser mi San Valentín. Lo echarás de menos, pero la vida sigue. Tampoco hace falta que salgamos de Madrid, que el sábado ya tengo planes. Una tarde en la Exposición de Cézanne en el Museo Thyssen-Bornemiza con merienda en Madame Framboise incluida también es un acierto. 

El libro The Anatomy of Fashion de Colin McDowell para esas tardes que nos quedan por ver llover, (¡qué no sean muchas por favor!). Porque no todas podrán dedicarse a las visitas culturales. O una tarjeta de diez entradas de cine, yo elijo la película, la sesión y la compañía. ¡No estés tan seguro de las cosas! Empezaría por Doce Años de Esclavitud, que dicen es firme candidata a los Oscar. Seguiría con mi madre y Agosto, y quizás, terminaría con mi hermano y The Monuments Men. No dirás que no te lo advertí: el puesto, hay que ganárselo. Si puedes conseguir que en esta última venga el mismo George Clooney a ponerme los subtítulos; entonces sí, lo has logrado.

Las gafas de sol de Carrera, transparentes con lentes espejo en naranja y fucsia, del verano pasado, que aún sigo obsesionada. Si las consigues, pasarás de simple enamorado a héroe, y créeme, hay matices. Y si no, un fin de semana en Londres para ver la obra de teatro que allí está representando Jude Law o la exposición que actualmente tiene David Baley en la National Portrait Gallery. Yo pongo la cena, que algunas recomendaciones me traje de allí. ¡Una caja de Ben's Cookies! De cualquiera de las tiendas que tiene en la ciudad. 

Y si lo que quieres es que sea yo quien acabe pidiéndote matrimonio de forma inmediata, ya sabes, lo de siempre: Amazona de Loewe, el bolso mítico de la casa de moda española. Un sueño. Como el que tengo ahora. Un buen café. O dos. O la cama, el mejor regalo. Y si entras, no molestes, por favor. 

sábado, 1 de febrero de 2014

Instagram resume Enero

El libro que acabo de leerme reflexiona sobre el arte del coleccionismo. Y el arte de hacer listas, porque es otra forma de coleccionar, dice. Me gusta revisar mi álbum de Instagram (culpable, en parte, del abandono de este blog). Me gusta ver a qué dedico mi tiempo. Dónde estuve, dónde estoy. Instagram me ayuda a construir listas con etiquetas. Y eso, a mi me encanta. Quizás sea yo un poco coleccionista. Instagram me ayuda además, a resumirte enero. Mi enero de 2014.

La primera escapada del año. El tradicional Roscón de Reyes (manjar de dioses). El esperado Balón de Oro, que llegó al Bernabéu. Y la vuelta a la rutina: esa que te obliga a vestir como una señorita y la que te impone un café enorme cada mañana, periódico en mano y agenda apretada. Las noches de cine clásico con tu madre o las infusiones que descubres con ella. Un brunch gracioso con las mejores amigas y una noche con el que te visita desde Nueva York, para descubrirte un Madrid de dinosaurios que no conocías.


lunes, 11 de noviembre de 2013

Nuestro segundo Día del Veterano

Sí, es ya el segundo. Hace un par de años vivimos nuestro primer Veterans Day (Día del Veterano) en Nueva York, pasándolo por encima. Nos interesaron mucho más las compras en Macy's. Esta vez nos lo hemos tomado en serio. Dejamos para hoy, con toda nuestra intención, nuestra visita al Cementerio de Arlington.

Nos hemos puesto a caminar sin parar. A todas las preguntas a las que nos ha sometido el ejército norteamericano hemos dicho que sí, por supuesto. Y así, como quien pasea por allí todos los días, nos hemos metido (sin saberlo) en la película del día. Porque en este país todo se hace a modo cinematográfico, si no, no saben. A otras cosas también hemos dedicado el día, pero no todas las semanas se tiene a Barack Obama a veinte filas por delante. Y a todo su servicio secreto viéndote (fijo) cualquier agujero que puedas tener en las bragas. Os dejamos el principio.




domingo, 10 de noviembre de 2013

El día de los Memoriales

Después de superar el Trivial que nos hemos impuesto esta tarde, y que ya nos ha metido en una espiral de retos que (aún) continúa; os confesamos que en este país ha muerto mucha gente. Y a la mitad hay que honrarla con un Memorial. Casi todos ellos a base de pedra y agua. Enormes, que aquí no entienden de tallas pequeñas. Hemos dedicado la mayor parte de nuestra mañana a ellos. La tarde a descansar.

Un café puertoriqueño rico y dos tartas más sobre las que opinar (cheesecake y carrot cake free gluten del que se ha convertido uno de los cafés favoritos de Mario: Tryst). Cansancio físico ninguno, psíquico sí, que de ese nos faltaba.

1. Sacar en la servilleta los cincuenta estados de Estados Unidos, (que para Mario, eran cincuenta y tres).
2. Para Marie Nina la diecinueve Comunidades Autónomas de España.

Y después, la emoción:
3. Los países de Sudamérica y sus capitales.
4. Los países de Europa y sus capitales.

Para África no había valentía.

5. Descarga directa de una aplicación para Ipad

Descontrol. Se nos olvidaba hsata cenar. Y entonces, el resumen del día.


sábado, 9 de noviembre de 2013

El primer minuto informativo

Catorce kilómetros, comida griega, dos cafés por la tarde y medio abecedario de calles después, (sí, la originalidad reina en Washington DC, números y letras para ubicarse), hemos conseguido editar el primer minuto informativo.

Chicos, ¡pies en alto! ¡Y agua con sal!




Un reflejo para felicitar

Porque no se nos puede olvidar que hoy es el día de veintiocho años de una promesa que continúa y de la que nosotros, si os fijáis, somos el reflejo. Desde la que dicen la capital del mundo: Mamá, Papá: ¡feliz aniversario!



La llegada en conexión

Los nervios acumulados iban desapareciendo según conseguíamos pasar los tres puntos de control que nos esperaban en JFK Airport

1. Inmigración. Ni un alma.
2. Aduana. Un señor poco amable con nosotros !y con mi maleta!
3. Express Connection. Punto de seguridad que no era para nosotros pero que utilizamos gracias a la seguridad de ese "Perdón, somos conexión express a Washington, ¿es por aquí no?" No, pero nadie mostró oposición.

De la Puerta S-46 pasábamos a la Puerta 31-D, al fondo, junto a los pasajeros de Cleveland e Indianapolis. No nos extraña que Kevin McCallister se confundiese de vuelo en Sólo en Casa 2. Y gracias que se equivocó. Tuvimos película.

Nosotros embarcamos bien. Hemos viajado en confianza. Tanto que casi me toca llevar a la azafata en brazos. Menos mal que era asiática y ocupaba poco. A mi lado, el lavabo. No sabéis la cantidad de cantos que tienen los pajaritos masculinos. Todos los tonos he podido oír. Y, por fin, en nuestra primera parada: Ronald Reagan Airport.


Receta para un ensayo

Un viaje. Siempre es un viaje lo que me hace sentarme delante del ordenador para volver a escribir. Luego me engancho y sigo un tiempo, a veces mucho, y otras, apenas unas semanas. Vamos a ver si volvemos a darle un empujón con esta receta que os traigo.


Cuando metes un bizcocho en el horno no sabes si subirá bien, si se quemará por debajo o saldrá perfecto. Y de esto voy sabiendo más, estoy cada día más enganchada a la cocina. Tengo un pinche de excepción, Mario. O quizás le toca a él ser el chef principal, ¡quién sabe! Os copio la receta, no sin antes advertiros que está incompleta. Estamos experimentando, iremos añadiendo ingredientes, pasos a seguir o trucos caseros que lo harán único. Sólo espero que disfrutéis de la cocina como nosotros, que consigamos haceros llegar un poco de azúcar a vuestros días. Que se necesita, ¿o no?


Ingredientes: 6 capítulos de Revolution, 4 capítulos de How I met your mother, 1 capítulo de Boardwalk Empire, la quinta temporada de Breaking Bad y una película de Woody Allen, selección de cocina standard y cocina baja en calorías en el vuelo, dos maletas (con otras dos de mano en su interior), una mochila, un bolso, dos cámaras fotográficas, dos Ipad, pasaportes, dos sonrisas, vuelo en conexión, antifaz, bizcocho casero, una botella de vino y jamón ibérico para los que nos esperan, reservas y visitas programadas.

Banda Sonora: Live Your Life (Mika), When I'm gone (Anna Kendrick), You've Got the Love (Florence and the Machines), Mirrors (Justin Timberlake), Can't Hold Us (Macklemore).

Lectura: Edgar Allan Poe y Martin Luther King (Tengo un sueño y otros discursos).


Y sí, es sólo un ensayo, Mario y yo tenemos pendiente seguir con la experiencia, pero la próxima vez hemos prometido intentar dedicar un mes a cruzar, no a subir.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Campaña de Navidad 2013 [Decoración]

Para algunas cosas soy como El Corte Inglés. Ese gran centro comercial que todo el mundo critica pero sin el que no podemos vivir, seamos sinceros. Si algo no encontramos, vamos allí, que seguro que lo tienen. Y si no, algo parecido. Y si no, algo con lo que apañarnos. Lo tiene. Criticamos el invento patrio, pero es el mejor término medio entre Printemps y Carrefour en París, por ejemplo, que muchos países no tienen. No es tan caro como Selfridges o Harrods en Londres, o como La Rinascente en Italia, pero puedes encontrar esos apaños a mejor precio e idéntica calidad que los supermercados que en estos países dejan utilizar a las masas. Y a mí, El Corte Inglés me gusta mucho más en Navidad. Unas fiestas que preparan desde agosto; de ahí, mi parecido con los grandes almacenes. Yo también he empezado la campaña navideña de mi casa. He aquí el primer paso.


miércoles, 18 de septiembre de 2013

Revistas para ellos


Mi amigo Carlos, periodista/actor 29 años, (ya le identifico como si de una celebridad se tratase, aunque sin apellido, no sé qué nombre artístico ha decidido utilizar, aunque el suyo mola mogollón), me ha pedido que nos pongamos manos a la obra con una imagen personal concreta para él. Yo encantada. He decidido, además, compartirlo. Sé que algunos de los lectores son del género masculino (supongo que pocos la verdad) y que la mayoría de mis conversaciones giran en torno a la moda. No sé por qué, de una vez por todas, no me decido con esto. Igual que sabéis que estudiar revistas es una de mis manías favoritas; no sólo las dedicadas al sector femenino. Leo desde cotilleos patrios hasta el último reportaje de National Geographic si el tema me parece interesante. Soy fan, por ejemplo, de la revista masculina Esquire. Y de esto quería hablaros. 

Quería recomendaros, al igual que de vez en cuando hago con las películas que deberíais ver durante el fin de semana (porque a veces me creo que podéis hacerme caso y que soy todo sabiduría), unas cuantas lecturas masculinas, para los desayuno de domingo, después de la visita de rigor al periódico generalista que menos de los nervios os ponga.

Mi favorita es Esquire. Esa que subtitulan con "La revista inteligente para hombres interesantes". Y no sólo para hombres, sino que además presume de ser la revista para ellos más leída por ellas, entre las que me incluyo desde hace mucho tiempo. Algunas portadas han sido memorables. Este mes la protagoniza Peter Dinklage, el Tyrion Lannister de Juego de Tronos, esa serie de televisión en la que mañana puede morir hasta el director. Si me apuras el casting completo, se quedan sólo los perros. Que sí, que lo sé, que no son perros. 

GQ España, o cualquier otra nacionalidad, pues si os fijáis en los perfiles de las celebrities masculinas del mundo, todas (o casi todas) son seguidores de su versión en red social. Particularmente, algún vistazo le hecho, pero poco.  La Revista DT o, si no quieres gastar toda tu nómina en estas lecturas, su versión web DTLux. Fácil navegación y un diseño que me gusta bastante, pero igual, la curioseo de vez en cuando. Y, si miramos fuera, donde las revistas para hombres no van tan revestidas de ese aire "gay" que la cultura popular española se ha empeñado en darles, están: en Francia Vogue Hommes International o Numéro Homme; en Reino Unido  Es MagazineSid Grit; también francesa la famosa L'Officiel Hommes; en Estados Unidos Men's Book y en Italia The Greatest; en los Países Bajos Prestage y en Nueva Zelanda Black Magazine. 

Los blogueros que sigo, en cuanto a tendencias masculinas se refiere, en el próximo número. (Y si me veo con ganas, además, os pongo una barra lateral a la derecha con las "lecturas básicas").

sábado, 24 de agosto de 2013

Un instante en el Jardín de Sorolla

Decía el escritor chino Lin Yutang que "la mitad de la belleza depende del paisaje, y la otra mitad del hombre que lo mira". Si esto no es belleza, entonces no confiéis en mí para mostraros algo bonito. Mi madre y mi tía Isabelita en el Museo Sorolla de Madrid. Son preciosas.

lunes, 19 de agosto de 2013

Mallorca en 2.0

Mala conexión. O insuficiente para nuestra demanda. Aunque sí, soy consciente; debería no preocuparnos. En realidad, no nos preocupó en absoluto. Pocas oportunidades para ver el porcentaje de batería por encima de 70. Pues no, ni un mínimo de preocupación todavía. En el mar todo se asume y el mundo se ve de los colores de un precioso atardecer en el Mediterráneo, sin nadie de por medio. Los de la playa que se peguen por ver y colocar toalla. Yo aquí, estoy muy tranquila.

La mejor fórmula de comunicación generalizada que encontramos, por ser la más rápida y visual, fueron las fotografías en formato Instagram y los famosos #Hangtags que sólo conocía CarlaMiriam y yo no sólo aprendimos aspectos básicos de la navegación tradicional (cabos de por medio), sino también de la que ahora llaman navegación 2.0. Y así, comentábamos al mundo, (nuestro mundo), los movimientos de esta casi desconexión total en Mallorca. Si os lo habéis perdido, veréis qué rápido os lo cuento. Y si queréis saber más, preguntad. Igual no me canso de contarlo, una y otra vez, hasta tener la oportunidad de repetirlo. (Lo dicho,#Summer #Mallorca).



martes, 13 de agosto de 2013

Mi Top Ten en el Museo del Prado

Es una opinión. Además, una opinión de una chica que siempre ha odiado el arte, (o eso dice), y que no entiende nada. Pero nada. Distingue entre el verde manzana, verde botella o verde esperanza. Pero no mucho más. Ni sabe cuándo se han dado los brochazos hacia arriba o hacia abajo, ni siquiera si los brochazos sólo se dan cuando se pintan las paredes de casa. Supone, eso sí, que la luz se consigue dando blanco. Pero igual estoy diciendo una burrada. Esa chica soy yo; vaya todo esto por delante.

La semana pasada tuve la valentía, por no decir decencia, de visitar el Museo del Prado por primera vez. Ya soy un poco más madrileña. La verdad que era vergonzoso haber entrado en muchos más museos en las otras tres ciudades en las que he vivido que en la propia. Una visita rápida, aprovechando que ahora la entrada es gratuita todos los días entre las 18h y las 20h. No sé cuándo tomaron esta decisión, pero es todo un acierto. Llevo reivindicando el acceso libre al arte en propiedad de la Administración Pública desde que descubrí Londres hace varios años. Como sólo disponíamos de dos horas para llevarnos una buena impresión del museo madrileño más famoso, indagamos en varios artículos de prensa y en las propias guías de Madrid para ver qué obras eran las que merecían más la pena.

Muchas de las referencias que encontré titulaban sus elecciones con "Top Ten", "Las diez obras más destacadas", "Mis diez obras favoritas", etc. Osea, que va de diez, no de cinco como suelo hacer yo. Para no desentonar, y sin ánimo de que mis comentarios sean seguidos por ninguno de vosotros si os decidís con la visita, (repito, soy nula para el arte), yo también os voy a dar "Mi Top Ten".

Para su elaboración, he seguido un sólo criterio, simple: aquellas obras que no me esperaba o que desconocía incluso y que me causaron un "¡Oh, me gusta, la colgaría en mi pinacoteca personal!" (porque yo, en la casa de mi cabeza tengo hasta pinacoteca). Muchas obras las conoces porque las has visto desde que tuviste entre manos un libro de colegio, pero otras, no sé por qué, ni las conocía ni las esperaba. Algunas ya te las sabes de memoria, de tanto estudiarlas; otras eran, hasta la semana pasada, desconocidas. Y que conste, me sentaba delante de las obras para admirarlas de verdad, no porque el dolor que tenía en el tobillo izquierdo me estaba matando y podía acabar a patadas con cualquier obra. De la misma forma que podía haber acabado:

a) Con la japonesa o china, (no sé, asiática fijo) que no paraba de disparar con su reflex de última generación un flash que me hacía daño hasta a mí, que soy doña "espera que hacemos una foto". Tuvieron que llamarle la atención tres veces, que fui a contárselo cual niña de parvulario a la vigilante para que la echase del museo y me diese a mi su cámara. La necesito.


b) Con las dos amigas que no tienen otra cosa que hacer que dar golpes con un cuaderno a las obras para señalar lo que quieren destacar. Que digo yo, haces lo mismo con el dedo y apuntando bien. Sin tocar. No 
machacando con los papeles la pintura.

c) El hombre que, no pudiendo más del cansancio (entiendo), ve una mesa que podría tener cientos de años y decide que le viene muy bien para apoyar su mochila y él mismo, como el que descansa en la barra de un bar, con cara de alegría. Poco más y se sienta a merendar en ella. Lo del cordón de seguridad y el cartel explicativo de la obra lo debió pasar por alto. La vigilante, creedme, no daba crédito.
 Yo tampoco.

Vamos desde la última elección de mi "Top Ten" a la primera. Igual, me preguntáis en dos meses y os doy uno completamente diferente:

10. La actriz María Guerrero como "Doña Inés" de Madrazo (1891). Sala 63: cuando los que me preguntaron por las obras que más me gustaron de mi visita conocieron la respuesta, llegaron a una conclusión: eres una lúgubre, ¿tienes raíces gallegas verdad? Pues eso, podrá parecer rara mi elección, pero si hubo un retrato que me impactó fue éste. Por el blanco inmaculado del hábito, por ese pompón en la frente de la actriz que parecía tener relieve y por su dulce expresión contrastada con la rotundidad de los colores y de la propia composición.

9. El Dios Marte de Velázquez (1638). Sala 15A: por ser un Dios diferente, ni guerrero ni triunfante.


        

7. Un chiquillo sentado de Víctor Manzano (1859). Sala 63B.

8. Paisaje de El Pardo al disiparse la niebla de Antonio Muñoz Degrain (1866). Sala 63A.


6. Las tres gracias de Rubens (1630-1635). Sala 29: eran las tres diosas nacidas de los amores de Zeus, componentes del séquito de Afrodita. Representan el amor, la belleza, la sexualidad, etc. Una de las obras que más me apetecía ver, quizás porque es de las pocas que con tanto color y luz que me gustaron. O quizás, simplemente, por su naturalidad.
 


5. La rendición de Breda / Las Lanzas de Velázquez (1635). Sala 9A: este es el cuadro que, por encima de todos, podría dibujar con los ojos cerrados. Haría un "Ecce  Homo" igual que el más famoso del mundo en la localidad de Borja, está claro, pero todos conocemos la obra de memoria. Dicen que muestra más el inicio de la paz que el fin de la guerra porque Velázquez pone más énfasis en ello, dejando las escenas bélicas al fondo y sin protagonismo. Eso sí, la monarquía hispánica parece hasta buena y clemente. No se lo cree nadie.

4. Las Meninas / La Familia de Felipe IV de Velázquez, (1656). Sala 12: el cuadro más famoso de Velázquez me sorprendió, no porque no lo conozca de sobra, sino porque me esperaba la misma decepción que el día que vi La Mona Lisa en el Louvre. Un tamaño DIN-A4 de nada. Esto es un señor cuadro. Así, sí. Lo del uso de la perspectiva, la plasmación de la luz o su representación de una escena cotidiana me lo tuvieron que contar; porque de eso, ya lo sabéis, no entiendo. 




3. Duelo a garrotazos de Goya (1820 - 1823). Sala 67: de las catorce escenas que encontraron en la Casa del Sordo y  que componen Las Pinturas negras de Goya, me quedo con ésta. Y eso que iba buscando otra.


2. Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en las playas de Málaga de Antonio Gisbert Pérez (1888). Sala 61A: el cuadro es enorme y los fusilamientos son algo que me gusta pensar nunca más se darán, con o sin juicio previo. Los trajes de los protagonistas bien planchados, impecables; con ese estilo de mediados del siglo XIX que tanto me gusta. Algunos aguantan estoicos, otros se derrumban y alguno hay que se aferra al compañero. De fondo, el mar algo enfadado, tampoco le gusta lo que ve.

1. Doña Juana La Loca ante el sepulcro de su esposo de Francisco Padrilla (1877). Sala 61: la obra cumbre del pintor y, para mí, de todas las que disfruté en el museo. Se lleva el premio. Pradilla realizó varios cuadros con Doña Juana de protagonista, pero en esta obra, en la que acompaña el cadáver de su esposo desde Miraflores a Granada, domina completamente la escena. Su cara lo dice todo y nada. Tremenda.

*Todas las fotografías son de Museo del Prado.

lunes, 12 de agosto de 2013

El huerto de Margarita


He vuelto, o no. Una larga ausencia; o presencia, pero no aquí. Terminar el mes de junio sin volverme loca fue difícil, pero julio fue aún peor. Esto de llegar a mitad de año revoluciona a la población, no me preguntéis por qué; cuando todos deberían estar saliendo hacia la playa. O al menos, pensando en ello. Sentarme a escribir me daba pereza. No quería ordenadores. Y los planes con el calor, aunque sean caseros, se multiplican. Por eso os digo que no he estado ausente, sino que simplemente dejé el ordenador a un lado. Ideas muchas, como siempre. Y organizar mi agenda con las tareas pendientes siguió siendo la compañía por excelencia de mi café mañanero. Pero teclear para contaros cosas no era uno de esos planes que apetecen.

No es que desapareciese, sino que me escapé al norte de España cinco días para desconectar. La mala conexión telefónica te lo permite. Limitas el ritmo, dejas de organizarte para ir la gimnasio, desayunas sin prisas y la agenda la llevas, para guardarla en el cajón. Y tampoco son unas vacaciones enormes las que tengo este verano, pero se agradecen. Como se agradece perderse durante un rato en el Huerto de Margarita y sus hermanas en Vigo, (Galicia). Días para comer bajo un magnolio, para hartarse de empanadas con pan de maíz y de la casera de ella, de Margarita, tremenda. De marisco, de tomates de verdad, de no hacer nada; ni siquiera pensar en lo que llevas puesto. De pijamas, chanclas y una sudadera que, por la noche, refresca. De probar las fresas de ese huerto que, por cierto, son exquisitas. 

miércoles, 19 de junio de 2013

Las pinturas de Sorolla ahora se bailan


Ni soy una entendida de la danza y las artes escénicas en general ni lo pretendo. Sirva ello como premisa. Un amigo de estos que lo son desde siempre, por eso de que tu madre trabajó hace tiempo con su padre y se llevan bien, estudió diez años en el Conservatorio Nacional para trabajar en lo que le gusta. Algo que no todos somos capaces de hacer. Diez años y una dedicación casi exclusiva. 

Sorolla es la nueva propuesta del Ballet Nacional de España que, desde el 12 de este mes y hasta el próximo día 30, recorre la geografía española a través de la pintura y la danza. Dentro de la colección Visión de España que el pintor valenciano preparó por encargo de la Hispanic Society de Nueva York en 1911, la obra nos lleva por las danzas más significativas del folclore de nuestra tierra. Con una puesta en escena llena de color, gracias a la inestimable colaboración de Franco Dragone (fundador del Cirque du Soleil), los bailarines son los protagonistas de las catorce pinturas con las que Joaquín Sorolla compuso esa Visión de España. En palabras del director, Antonio Najarro, se trata de "aunar la grandeza de nuestra danza y la obra del pintor, celebrando así el 150 Aniversario del nacimiento de Sorolla y el 35 Aniversario del Ballet Nacional de España".

Los figurines los pone Nicolas Vaudelet y la música Juan José Colomer con el zapateado de Paco de Lucía. Los bailarines salen de los cuadros con ganas, gracias a la apertura de una de las solistas, para quedarse durante casi dos horas con nosotros. Una mezcla de estilos en el escenario que es propia de ese carácter español que tenemos. Como la fuerza y la pasión. La luz y la alegría que decae, en algún momento, en favor de la solemnidad propia de nuestra Semana Santa. Son varias mis partes favoritas, que dicho en cuadros de Joaquín Sorolla, serían: Navarra. El Concejo RoncalSevilla: El baile, Galicia: La romeríaValencia: Las grupas,Andalucía: El encierro y Sevilla. Semana Santa: Los nazarenos, porque no me lo esperaba.  





Para más información (incluye fotografías y vídeos de los ensayos): Página oficial Ballet Nacional de España .
Precio de la entrada 24€. Puede comprarse en la propia página del BNE o pinchando aquí. Actuaciones todos los días, exceptuando lunes y sábado 22 de junio, a las 20:00horas.
Matadero de Madrid. Fotografías BNE.