sábado, 20 de diciembre de 2008

Bienvenida navideña en Barajas

Que llegara el miércoles 17 de diciembre era un estado de ansiedad constante en mi persona desde el día en que París se iluminó, los escaparates de Sephora y Gap se pusieron de rojo y con lacitos, y me comentan en Starbucks que mi cafe navideño favorito, el "Toffe Nute Latte", aquí no existe. Ni siquiera la noticia de la profesora Massenet de que pensaba reternerme con todos los demás en un "Pique-Nique" de integración erasmus, consiguieron que yo no saliese, maleta en mano (y lo que no es maleta, véase merengues para máma, bollos, bolitas navideñas y chorraditas varias..., ni que fuese yo una de esas cestas de empresa), a las cinco de la tarde con una sonrisa enorme de camino al Aeropuerto Charles de Gaulle.

La sonrisa dura poco. Lo de que aquí las huelgas (gréves) son el primer deporte nacional, todos lo hemos oído y hemos pensado, "bueno sí, tampoco será para tanto"...Pues sí, lo es. Encontrar el andén en Gare du Nord que me llevase a tiempo a coger el avión era difícil; pero encontrar algun trabajador de la RATP eficaz y que supiese un poco de que iba su trabajo, toda una odisea. Informar es fácil señores, sólo hay un tren que sale hacia el aeropuerto. En el mostrador de Easyjet el asunto no mejora, y no saben muy bien por la puerta que debemos acceder. Y a mi empieza a parecerme familiar la cara de los vigilantes del scáner...o son todos de la RATP, o yo me estoy obsesionando.

Y llega la noticia: Nos retrasan el vuelo una hora, no sabemos por qué. La explicación que nos da una de las señoritas del personal de tierra en un pulcro castellano es: "Perdónenme, no puedo darles la razón del retraso, es que no hablo español". A mí ya sólo me entraba la risa. Robo de silla y Woody Allen en el ordenador, ya vendrá la hora de llegar a casa.

En el avión me siento con tres erasmus más y empiezo hacer amistades, que todo momento es bueno. Pero uno de ellos, el chico filólogo bla bla bla bla (y podría poner miles de bla bla, porque no paraba) se centra en el tema "me he enamorado de un hombre parisino, y no se que trayectoria llevamos". ¿Dos horas y media de vuelo?, yo a los veinte minutos tuve suficiente y muy educadamente comento: "Estoy cansadísima, me pongo el Ipod y me voy a dormir". Lo de estar cansada y dormir era una excusa, la cosa era ponerse el Ipod.

El avión aterriza en Madrid y pocos minutos después estoy con mi maleta y las mil cosas saliendo a la zona en la que mis padres debían recogerme. ¿Se han escondido? Los tres erasmus, incluido el enamorado y su dilema, son abrazados por sus padres y yo sin ver a los míos (y que conste, soy miope, pero llevaba las gafas). Ya sólo me quedaba una cosa: mirar al fondo y descubrir que los globos de colores, y las muchas manos sujetándolos ¡era mi familia al completo que había venido a darme la Bienvenida!
Me encanta sorprender, pero nada me hace más ilusión que me sorprendan a mí. ¡Feliz Navidad madrileña!

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Cena en familia...una entre otras

Después de recibir esa mañana el correo sarcástico de Bruno, yo estaba decidida a no faltar a la cena en chez-Nation. No importaba la nieve ni el frío, (pero frío de verdad), nunca se dice que no a una invitación de mis colocs del veinte. Caminando por la Rue Charonne (hay que llegar hasta el 88), iba pensando en el recibimiento que estos chicos darían a su invitada. Pero no, yo soy una más de la familia...¡Allí todas en pijama!, y ¿Bruno? No estaba.

Cena de Gala. Al menos la ensalada lo era. ¿Qué hay manzanas en la nevera? Eso va muy bien ¡a dentro!, ¿qué a nadie le gusta la cebolla? No pasa nada ¡a dentro!, ¿qué son más de 15 ingredientes y el bol es limitado? ¡A dentro por partes!, ¿qué el chorizo no pega para nada? Pues ¡otro plato para el chorizo!...La obsesión: Echar y llenar la mesa.

Pero, como siempre, lo mejor es el postre. Llega Bruno y los platos no se vacían (¿cómo van hacerlo?). Empieza la reunión: Creación del evento Facebook "Soirée 13 d'adieu". Guanche y Bruno invitan a todo París...espera no...alguien falta...¿quién es?¿quién puede ser?...¡Marga!. Bruno, ¿cómo se te puede olvidar si la tienes en frente dictándote lo que tienes que poner?.

Hay que entenderlo, es martes noche, estamos exhaustos. Ha sido un gran esfuerzo comerse toda la barra de pan.Ya se te mezcla todo, e incluso, la distinción entre que Nochevieja es el 31 y Navidad el 25 empieza a ser complicada...¡Ay Angelito! No es de extrañar que llegasemos a un punto en el que algunos les entrase un ataque de risa durante cinco minutos seguidos, otros casi se ahoguen bebiendo agua, mientras que otros se quedan con cara de circunstancia...y que otras piensan "demasiado rápido". Al final, ninguno sabía ya ni de qué hablaba el de al lado.

En realidad, este no es uno de nuestros "peores" momentos, ya sabeis que soy de las que piensan que todo se puede mejorar siempre, y se demostró mi teoría; pero en diferido. Guanche y Ruth en "la noche de los colocs" enseñando al mundo la nueva coreografía de "Europe's living a celebration"...Y otra vez el ataque de risa, (tengo que hacerme con ese video, ¡cómo sea!)

Sin embargo, Marga se había quedado pensando en aquella soirée sin ella, y había que recompensarla. Los colocs abrazados,-yo ya me incluyo-, como una ameba desde la cocina al dormitorio ¡conseguimos hacernos con ella! Otra vez risas, y por fin, "caímos" en la cama...¿verdad Bruno que nos "caímos"?...Lo que yo diga, lo mejor siempre es el postre.

Nota aclaratoria 1: Chez-Nation está en 88, Rue Charonne (20 Arrodisement).

Nota aclaratoria 2: "Soirée 13 d'Adieu!" es la fiesta que han preparado Bruno y Guanche ya que se despiden de París y el sábado 13 estamos organizando una fiesta de despedida bastante buena...pero esto ya es tema del siguiente post.

sábado, 6 de diciembre de 2008

¡¡ FELICIDADES PILAR !!

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La anécdota prestada

A veces las historias propias no son las más interesantes, y mira que es raro tratándose de moi...peero, mientras unos teníamos una semana tranquila, otros se dedicaban hacer "ejercicio" a las 9 de la mañana.
¡Ahí va, nuestra anécdota prestada!
Lugar: Saint-Etienne. Fecha: Miércoles 3 diciembre 2008. Protagonista: Gonzalo.
Como todos sabéis, Gonzalo ha sido "desplazado" a un pequeño village del Sur francés para trabajar de lunes a viernes en un "proyecto". No es que vaya sugerir ahora lo poco desarrollado que está el pueblecito en cuestión, pero allí no hay ni RER, ni Metro...allí funcinonan con el tranvía.
Gonzalo, esa mañana (no se si como todas, vacío de información), decidió ir a trabajar en dicho tranvía con su compañero. El viaje estaba siendo agradable, hasta que llegó a su estación. Decidme una cosa, cuando vais en tren (o tranvía, perdón), ¿a veces no os apetece quedaros ahí sentados sin hacer nada, escuchando música o leyendo? Incluso, llegar al final de la línea y seguir sentados, ¡qué no acabe el viaje! Nuestro protagonista tendría que haber hecho eso aquella mañana. Pero él se levantó y se dispuso a salir del vagón. Arriba. Se coloca detrás de unas señoritas portadoras de maletas. Miradita a las compañeras de trayecto, que todo momento es bueno. Avanza. Zumbido de cierre de puertas, y Gonza, más chulo que un ocho, se dispone a poner el primer pie...y el segundo en el andén. Demasiado lento. Se queda atrapado. Lucha encarnizada por salir. Lo consigue...pero las puertas vencen a medias.
Ahí teneis a Gonza, con el cuerpo dentro y la mano fuera. Sí, ahora es cuando os preguntais: ¿y por qué coño no saca la mano y punto?...Simplemente no podía. Con ella sujetaba el equipo de natación dentro de un petate azul marino, y éste...¡era prestado! (Lo pierde y lo mato).
¿Y qué hizo entonces? Créedme, como os lo cuento: Acompañó al tranvía hasta la siguiente estación...¡y de la mano, no vaya a ser que se nos pierda el trenecito!...Lo que yo diga, no hay mejor excusa para mantenerse en forma desde primera hora de la mañana.
Nota: Gracias Gonza por hacernos reír tanto un viernes noche, lloviendo a cántaros y con un paragüas ineficaz.