viernes, 25 de junio de 2010

Tormenta

Me encantan las tormentas de verano...y aún me gustan más, cuando imagino que un rayo de esos que iluminan toda la calle, produce un incendio de daños incalculables en el aulario donde yo tengo que hacer mañana un examen. La idea es de mi hermano, pero ya que él ha terminado, no creo que le importe mucho el préstamo.



Las gafas de sol ahora las lleva mi agenda

Con el peor "Septiembre" de la historia de Marta, y esperemos que el último, (creo que tengo toda la superficie de mi cuerpo tocando madera ahora mismo), mi querida agenda...amiga, compañera de rutinas, secretaria y a veces, hasta terapeuta, me ha pedido un respiro. Dice no haberse sentido nunca tan saturada de conocimientos aún pendientes por entrar en mi cabeza. Además, que por lo visto dice no trabajar bien con este calor.

Me ha sacado el Estatuto de los Trabajadores y su calendario laboral. Asegura que aquí, algo va mal. Yo ya le he explicado cómo su vida depende de la mía, que no hubiese elegido ser una agenda, que hubiese pedido ser una simple libreta de anotaciones. Que yo tengo muchas y andan muy contentas últimamente, que ni las toco. No tengo tiempo. Además, le he tenido que poner al orden, y mira que le tengo un cariño tremendo, pero para una asignatura que yo no tengo que tocar este curso, derecho laboral para más señas, me viene con el estatuto. Tendrá cara. Yo ya le he dicho, que tiene que aguantar conmigo hasta el próximo miércoles 30, que ya queda poco, y que prometo dejarla un par de días totalmente en blanco. Bueno uno, que al final mi mano se ha liado a poner un par de tareas para el día 2...bueno en realidad lo de "en blanco" lo dejamos para más entrado el mes de julio, que no se si mi mano, pero mi euforia contenida por el fin de curso se ha liado a escribir, en un verde esperanzador, la palabra Libertad.

Pues muy chula ella, el otro día decidió tomarse parte de mi café, que se me derramó sin querer. Y hoy me encuentro con que, debido al escaso uso que yo le estoy dando a mis queridas gafas de sol, (que una si tiene suerte y sale de casa, es para ir a la biblioteca), se las ha puesto ella. Dice que al menos quiere verme con esta cara, cuanto menos, mejor. Deben asustarle mis ojeras y la cara de presión continua que llevo entre los exámenes y España dándole emoción desde el primer partido. Y sí, se me ha ido completamente la cabeza, así en un momento.



viernes, 18 de junio de 2010

One

El otro día por la tarde, iba yo camino de la biblioteca con la sombra de un posible ataque de ansiedad andando conmigo. Por mucho Ipod que llevase, mi cabeza sólo podía repetir, una y otra vez, lo que había leído en casa sobre el tema 9. Sin esperarlo, porque yo no sabía quién lo había colocado ahí, empezó a sonar una versión de la famosa canción de U2, One. No se por qué, pero me hizo dejar a un lado ese tema 9 y recordar una noche del mes anterior, cuando me dediqué con mis primos a llenar un folio en blanco con coloridas esperanzas, deseos, palabras de ánimo...Cualquier cosa para demostrar, una vez más, cómo uno de mis mejores refugios, son ellos, mi tribu. ¿Por qué no serlo también para ella?

Too late, Tonight, To drag the past out into the light
We're one, but we're not the same, We get to...
Carry each other, Carry each other
One...








viernes, 11 de junio de 2010

Sobremesa playera

Tener demasiado tiempo libre en la mesa, mientras tu padre va a por su tercer plato (nunca tengo claro si es el postre o no, porque siempre hay uno más debajo de todo el mojo picón), puede ser un buen momento para aclarar tu futuro, y compartir con todos cómo serán los grandes momentos de tu vida.

En primer lugar, he decidido que voy a ganar un Oscar. Sí, no tengo claro el por qué, pero Valentino volverá al mundo de la moda sólo para enovolverme en un azul intenso exquisito y así yo, dedicarme a pasear por la alfombra roja. Acuérdate Valen, nada de vestidos con escote recto y tirantes finos.

Y en segundo lugar, he vislumbrado el día de mi boda. Claramente. Y lo se, me falta el marido y el dinero, pero eso son nimiedades comparadas con todos los demás preparativos. Será en la playa. Al atardecer. Mi madre no entiende el por qué y mi padre se hace el sordo. La razón es sencilla: no llevar tacones.

Mi hermano es el único que parece convencido con la idea, por lo que comienza a verse también en ella. Él irá en bañador. Bien. Con chanclas. Bien, quien quiera calzarse que lo haga. Con pajarita...mmm...no tan bien. Con calcetines negros a juego. Mario no, que te reviso antes de la ceremonia. Y con riñonera, ¡ya está, la invitación irá con dress code obligatorio! Esto es lo que pasa cuando, con toda tu buena fe y con tal de ir descalza, concedes tanta libertad. Te replanteas hasta el hacerla en la ciudad, pero te da igual, porque es capaz de presentarse en chandal.

Tu padre cree haber llegado al máximo de ocupación y llega el momento de levantarse, justo a tiempo. Los rubios de la mesa contigua, (les llamo rubios, porque una nunca sabe si son alemanes, ingleses, de Gibraltar o de dónde, así no fallo) , no entienden por qué estamos los tres llorando, pero no les hace mucha gracia el cachondeo que llevamos. O eso, o es que tienen esa cara siempre. Que una tampoco sabe. Pero estoy de vacaciones, y no voy a precouparme por esto y por cómo habré de organizar tan importantes eventos en mi vida, mientras mantengo la mente de mi hermano a ralla.

miércoles, 2 de junio de 2010

Cuestión de utilidad

¿Por qué resulta más útil irse a la cama con una revista que con unos apuntes de un volumen incalculable? Porque aunque los apuntes sean el mejor estimulante del sueño, a mí me gusta divertirme en la cama. Y yo disfruto curioseando. Tal cual.



Porque aprendo más con la filosofía de vida de Yao Ming, que coincide conmigo en que la amistad es algo primordial, y que un buen líder debe ser, ante todo, justo.



Porque me gusta saber que llevo razón cuando digo que Willem Dafoe es bueno, y más cuando parece que a quien habla desde el papel es a mí, mientras afirma estar en contra de analizarlo todo hasta la saciedad. O que Paul Smith me aconseje guardar en el armario un pantalón una talla más grande de la habitual para viajar en avión. Porque espero tener que coger más aviones en mi vida, que las veces que tenga que acudir al artículo 1218 del Código Civil.


Porque me gusta comprobar que aún hay chicos que advierten que el negocio más difícil e importante de todos es el de encontrar a la mujer correcta, aunque quien lo diga se llame Curtis Jakson.