lunes, 23 de agosto de 2010

Banchero

Ayer me convertí en una dominguera más y fuí a pasear por el mercadillo de San Telmo, a recorrer los puestos y tiendas de antigüedades. Y alguna cosa interesante había.

Para comer, se nos antojó pasar al otro extremo. Del turisteo y el gasto despreocupado, a los puentes y La Boca. Pero no a Caminito, que es donde van todos. Raúl, quien hacía de guía, quiso enseñarme la cara pobre y decadente del Buenos Aires, huyendo de las fotos de postal. A mí me impactó ver la cantidad de gente que vive en condiciones impensables debajo de los puentes y autopistas, pero ir a menos de 20Km/h no me convenció, aunque mi guía me tranquilizase asegurando que las ventanas de su coche eran blindadas. Niños, barro y un número importante de perros vagabundos, se mezclaban bajo la mirada despreocupada de adultos que se dedicaban a fumar y charlar.

Después del breve recorrido, desembarcamos en Banchero, pizzería re-conocida por el bonaerense de siempre y que, en muchas ocasiones, recoge celebraciones del equipo por excelencia: Boca Juniors.

Según la guía que mis padres me regalaron antes de venir, se trata de un restaurante en Brown con Suárez, a unos 300 m del puente transbordador de La Boca. Comedor con encanto. Preparan unas ricas pizzas y, de hecho, es una de las más tradicionales. Fue inaugurada por el inmigrante genovés Agustín Banchero en 1922. El sitio es cierto que tiene encanto, muy sencillo y con muchos colores, como todo el barrio en general. La atención increíble, como parece que se estila aquí. No entiendo por qué no nos toca este tipo de personal en España, y nos tocan los vecinos con mucha menos amabilidad. Aquí todos parecen rebosar felicidad las 24 horas del día.

Mi elección fue pizza a la piedra de jamón, sin morrones. Unas veinte diferentes, que en realidad son la mitad, si tenemos en cuenta que todas las variedades se presentan con o sin morrones. Y birra, que la ascendencia italiana es patente. Birra y pizza para las noches de los viernes, aunque yo lo hiciese un domingo a mediodía.


Banchero
Suárez 396 esquina Alte Brown.
República de La Boca
Tlf. 4301-1406 / 4303-3232

domingo, 22 de agosto de 2010

Siesta de Invierno




(Reserva Ecológica, Puerto Madero)

sábado, 21 de agosto de 2010

¡Feliz Cumple Álvaro!

Esta vez no tengo a mano grandes infraestructuras tecnológicas para crear los increíbles, tremendos y maravillosos videos que solía producir en París, pero eso no significa que no siga felicitando con la misma ilusión a quienes más quiero.


¡¡Un muy feliz cumpleaños desde Buenos Aires Álvaro!!

viernes, 20 de agosto de 2010

El piropo

Obreros del mundo, tenéis competencia. No son albañiles, ni fontaneros ni electricistas. Son los camareros de Buenos Aires. Como sigan así, acabarán por quitaros ese merecido primer puesto que teneis en la clasificación de piropeadores espontáneos.

El otro día, Klaudia y yo entramos en una pastelería de la calle Piedras, dos cuadras paralelas a Lima, donde se encuentra nuestra facultad. La expectación que supuso "el lindo dueto" entre los pasteleros, todos varones obviamente, no consiguió que nos invitaran a los cañones de dulce de leche que compramos a modo de postre, pero las dos salimos con la autoestima más alta. Autoestima que ibamos acabar perdiendo diez minutos más tarde, tras echarnos encima todo el azúcar glass de los cañones y haber sumado medio kilo más a los que ya llevamos.

Pero con ese, aún no hemos llegado al piropo del mes. Anoche Kaisa, Klaudia y yo ibamos hacia casa, cuando un camarero salió de su resto para ayudar a su compañero a recoger las mesas que quedaban fuera. El diálogo que se produjo, fue el siguiente:

- ¡Che! ¿Hace frío? ¿No lo ves un poco oscuro?
- ¡Ah no, cómo va a estar oscuro con estos tres soles que vienen caminando!

Tuve que darme la vuelta y dar las gracias. Ante semejante piropo, una no queda indiferente.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Tesoro Nacional

Tenía una entrada pendiente desde hace una semana. En realidad, son un par y ésta es una de ellas. Debería darle las gracias al sueño de esta noche por recordármela y obligarme a escribir.

El sueño ha sido increíble, no quería despertar. Pensaba no compartirlo con nadie para conseguir que se hiciese realidad, pero mi deber informativo ha podido conmigo. He soñado que tenía monedas, muchas monedas argentinas. Y no pesos, que de eso tenemos, lo que nos faltan son monedas. El billete más pequeño tiene un valor de 2 pesos, y ¿para qué vale?, para nada. Todos los españoles huímos de ese billete y pedimos que nos den el cambio en monedas. Pues no, parece que la obsesión la tenemos todos. Me gustaría ver la pelea salvaje que se desataría en la calle si alguien lanzase un saco lleno de ellas. Yo pelearía seguro.

El otro día, Gustavo me contaba como vió pagando a una amiga en el McDonalds sólo con monedas y lo único que se le ocurrió decirle fue "¿qué haces, estás loca? Son monedas". Obviamente, se ofreció para hacer el cambio, pagar él y quedarse con el premio. Sí, hasta ese punto. Yo la semana pasada pude poner mi primera lavadora, y no por pereza previa, sino porque no tuve monedas suficientes hasta entonces. Y es que precisamente fácil, no te lo ponen. La máquina quiere monedas de un peso y de 25 centavos. No le valen las demás, ¡cómo es sencillo conseguirlas, encima exclusiva la señora lavadora!

Literalmente, lloro monedas por la calle. Ahora, que puedes encontrarte una dependiente que se ríe en tu cara, o un cartel con la clara amenaza de "Aquí no hay monedas". Y ya no hablamos de la cara de tonta que se te queda cuando abres la cartera para tomar un colectivo (que sólo admite monedas) y, como no podía ser de otra manera, tienes mil billetes pero te faltan 15 centavos. Nadie te va a prestar, porque todos saben que las monedas son el tesoro nacional de Argentina.

sábado, 14 de agosto de 2010

Vip People at Kika's Night

Mamá, papá...soy VIP. Tenía que reconocerlo en algún momento de mi vida, y el momento ha llegado. Yo no quería, pero la pulserita vino sola a envolver mi muñeca. Y ahora, no me la quiero quitar.

Cita para alumnos de intercambio UADE. Lugar: Palermo Hollywood. Una de las zonas más pijas de la ciudad bonaerense. ¡Qué se le va hacer! ¡Todo sea por la integración! Allí que nos fuímos, a pesar del frío, del colectivo disco-party que invitaba a quedarse, y de las "tres" cuadras que había que andar de más. (No se quién se inventó lo de que sólo eran "tres").


El primer boliche ( en castellano real, una discoteca, pero ellos se pierden cuando empiezas a hablar "raro") es un amago, y hay que ir con la Guía T en busca del segundo, KIKA, que es el bueno. Y tanto. Lady Gaga, The Killers, oferta de Fernet 2x30, The Beatles y champagne que nos llega una vez que André (personal UADE) nos entrega a cada uno la pulserita que nos diferencia del resto de mortales. Aunque al final, he decir que extrañábamos a la plebe y acabamos bailando Michael Jackson en el centro de la pista.

(Kaisa, Helsinki)

(Klaudia, Madrid)

(Luis, Madrid. Álvaro, Madrid)

jueves, 12 de agosto de 2010

¿Qué se ve por mi ventana?


Hoy ha sido mi primera tarde de estudio, muy light, y con más descansos e interrupciones que momentos de atención, pero la intención la tenía. Mientras veía el partido de La Roja, me he puesto a mirar por la ventana, y he decidido enseñaros qué se ve por ella. Cambio la Avenida de Leganés por el patio del campus de la UADE.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Experiencia Fugazza

Fugazza, un término que no se nos olvidará en la vida. Cuando todo es genial, coges confianza y te salen las cosas solas, y la lías, como ayer. Ya veo "coger" y busco automáticamente otro verbo.

Anoche, fuimos de paseo hasta Congreso vía Corrientes y Callao, en el que no maté a Luis y su obsesión de que todo ciudadano era un posible candidato a robarme la reflex, porque al final le daba hasta la razón. Por eso no tenemos casi fotos, no nos atrevemos a disparar. Un par y a guardarla en el petate. Esto no puede seguir así, que nos estamos obsesionando.


Para cenar, Klaudia y yo decidimos que meterse en casa era aburrido, así que nos fuímos a encargar una pizza cerca de su residencia, por eso de ir probando sitios a los que entregarnos en días de resaca. Con la lista de platos en la mano, las dos decidimos que esa noche tocaba una pizza fugazza con mozzarella. Sin saber qué coño era, no os penseis que alguna nos lo preguntamos, no. Cada una de nosotras dedujo, por sí misma y en su mente, que era un tipo de queso. La mujer que nos atendía nos preguntó que si no queríamos la de mozzarella y nosotras, al unísono y con total confianza, "no, no, la fugazza".

Ahora, sabemos que hay que preguntar y hacer caso a la mujer. La cara de Klaudia abriendo la caja veinte minutos después me asustó, pero la mía al ver lo que realmente era la fugazza debió ser también graciosa. Nos la comimos, había hambre, pero una pizza a base de crema y cebolla no es lo que más nos gusta en el mundo. ¡No todo van a ser exqusiteces!


martes, 10 de agosto de 2010

Unos primos "algo"


Y aquí están, las instantáneas prometidas. La familia que tan increíblemente me ha acogido. Son dos, Mario y Cacho los que, si aquí se llevasen dos apellidos, serían Amboage Romero. Así que, a mí me toca ser prima "algo", no se si tercera, cuarta o simplemente "prima", como me presenta Denise. En la primera foto y con camisa blanca tenemos a Sergio, el novio de Denise, a su lado. Detrás y sonriendo, estoy yo, y a mi lado Gustavo, con su chica a la derecha, Macarena. Y la más jovencita al final, Daniela. Apenas me rio con ellos.


Y aquí estamos Cacho y yo con la cumpleañera, Ana (su mujer).



Y por último, al completo. Mario, Denise, Macarena, Sergio, Daniela, Gustavo y Alicia, la mujer de Mario, agarrándome para que no me escape.

Y todo por un cable

Cuando me indigno, consigo los mismos efectos en todas partes. Madrid o Buenos Aires. Lo mismo da, una siempre acaba cansándose. En este caso le ha tocado a la Residencia UADE. Mucha seguridad, sin duda, pero a paraditos no les gana nadie. Veáse sino, nuestra amiga Yamila.

Yamila es una mujer de sonrisa perenne, porque otra cosa no hace, pero enseñarte sus preciosos dientes de ortodoncia no se le olvida nunca. Da igual lo que le digas, ella sonríe. Estoy convencida de que ha sido puesta ahí para eso. Y para mirar su correo electrónico, que lo tiene que tener hiper al día, y clasificado en mil carpetas y subcarpetas, que una bandeja de entrada no da para tanto. Yamila te dice que sí a todo, luego hace lo que quiere. O eso, o es que de verdad lo que intentas meterle en la cabeza se convierte en humo una vez que ha atravesado su corteza cerebral. Una ya no sabe.

Muy amable, intenté hacerle comprender el otro día que su país no es de los más seguros del mundo, y que una necesita una caja fuerte que funcione. Más que nada, porque me desaparece la reflex o el pasaporte y vuelvo con los ingleses a por una Guerra de las Malvinas segunda parte. Y yo capitaneando el barco. Pues no se enteró, y tuve que decirselo del orden de diez veces. El jueves pasado, lo conseguí. Mis tesoros están a salvo.

Con la misma amabalidad le comenté, por si no se había dado cuenta después de haber rellenado tres papeles diferentes, que habitualmente vivo a unos 10.000 km de distancia con mi familia. No se ella, pero yo necesito un mínimo de comunicación y ahora mismo, quien me lo da, es Internet. Tampoco entendía esto.

Al final, por un simple cambio de cable ya han conocido en la Residencia esa smpatía mía. Toque de atención a Yamila, email al Jefe de la Residencia, a su secretario y a todo contacto que encontraba diciéndoles sutilmente, "que esperaba que el tema estuviese solucionado para este viernes como muy tarde, que es cuando tengo que pagar la habitación". Voilà, dos horas después tengo conexión y libre acceso a facebook, gmail, skype...Así que, ya sabeis, un poco más disponible. Y pienso guardar el cable en la caja fuerte, que muy seria he tenido que ponerme para conseguirlo.

lunes, 9 de agosto de 2010

Mi primer asado. Técnicas de ataque.

El domingo en Buenos Aires es día de asado. Y yo, me apunto. La verdad que la carne en sí, no es de mis platos favoritos, pero estoy por revisar mis gustos y preferencias.
Para diferenciar una de otra, los argentinos atienden al corte. No me voy a poner técnica con el tema, porque tampoco es que yo sepa mucho más, así que con esta breve explicación creo que de momento tenemos: un corte por aquí, carne con un nombre; otro corte por allí, carne con otro nombre. Y así, un rato.

En lo que yo quiero centrarme es en lo que disfruté concentrada en mi plato. Al ser nueva en esto de la cultura argentina, me dediqué a esperar a que me sirviesen, e intentar adivinar qué características buscaban los demás comensales en cada pedazo. La verdad que se les veía enterados. Algo buscaban, y unos minutos después parecían encontrarlo. Todos escogían mientras yo confiaba en la buena mano del chef, Mario, que iba poniéndome un trozo de carne tras otro.

Y cuando me dispongo a atacar, me detienen. Todos tenían algún consejo, pero no llevaba libreta a mano y no pude coger apuntes, (coger no, tomar...ya me doy cuenta sola y todo). Así que, hablo de memoria. Técnicas de ataque:

1. Escoger el primero, o hacer la de Gustavo, esperar a que te ofrezcan un pedazo que iba camino de tener dueño. Haciendo un estudio de mercado previo como el suyo, sabrás si aceptar la oferta o no. Y además, luego dices que "tú no querías".

2. Dejar la carne más pegada al hueso para el final, es la más sabrosa. Ésta se la sabían todos. Hay que pinchar bien fuerte y desprender con el cuchillo la mayor cantidad que se pueda. Denise podría hacer un video explicativo con comentarios incluídos bastante ilustrativo. Casi me dio hasta miedo ver cómo clavaba el tenedor en la carne, y mi brazo a tan sólo 20 centrimetos del suyo.

3. Enganchar un pedazo que tenga carne pero con grasa cerca, que también juega a favor.

4. No quedarse nunca con el primer trozo, ir siempre a por un segundo. Daniela fue mejorando en calidad y se puso de tan buen humor que para merendar, nos hizo un brownie.

5.
Choripan de aperitivo, eso por supuesto.

viernes, 6 de agosto de 2010

Floris Genérica

Situada dentro del Parque de las Naciones Unidas del barrio de Palermo, nos encontramos con una flor de acero y aluminio gigante. Reza la explicación del propio parque, que abierta tiene 32 metros de diámetro. Y digo abierta, porque imita a una flor real, que se abre con la luz del sol y se cierra a eso de las 20 horas, cuando la oscuridad hace que la ciudad se ilume a base de fluorescentes de colores.

Se trata de un regalo a la ciudad por parte del arquitecto Eduardo Catalano, que fue definida como obra ambiental. Descansa sobre una pileta que refleja el agua en sus seis pétalos.


jueves, 5 de agosto de 2010

Milhojas

Uno de mis objetivos con este blog, es compartir con vosotros cualquier descubrimiento gastronómico que vaya realizando en Buenos Aires. Y más éste. Además, y para ser sincera, es una forma de justificar el por qué de la necesidad de tanta danza y gimnasio aquí, más que nada porque veo que cuando vuelva, no se me verá ni la nariz, de la bolita en la que puedo convertirme.

Hoy han venido a buscarme Alicia y Gustavo para comer, y nos hemos ido los tres a Puerto Madero. Un buffet libre, con mil cosas como entrantes, pasta y asado como principales. Y nosotros nos lo hemos metido todo. Y después, el postre. Moriros. Milhojas de dulce de leche con merengue por encima. Cada cucharada iba por mi madre, como cuando de pequeño te dicen "una por mamá, y otra por mamá"...

La cajera del Colectivo

Mi primer viaje en colectivo ha tenido lugar hoy. Desde Congreso a la Avenida de Santa Fe. Tres hemos sido los atrevidos: Klaudia, Oscar y yo. ¿Y qué es un colectivo? Un autobús de línea. Cada uno con su particular diseño, pero todos unos salvajes. No me voy a detener en explicaros ese aspecto, porque lo reservo para otro largo post con fotos, pero sí en la forma de cobro bonaerense.


La modernidad aquí es relativa, eso ya lo sabemos. Los colectivos nos trasladan a un Madrid de hace unos treinta años, ese que no conozco pero que sale en las películas de Marisol. Más o menos, nos movemos ahí. Pues la forma de pago es, cuánto menos, divertida. Como todo aquí, que hacen las máquinas hasta con alegría.

Cuando subes, le dices al conductor dónde quieres pararte y el presiona un botón seleccionando el importe. Tú te acercas a la máquina y te dedicas a echar monedas a un agujerito negro que da vueltas, poco a poco y ya mareaditas, entran las monedas en la caja. Cuando has metido el importe exacto, te sale un pequeño papel por debajo, justificando tu cumplimiento del deber. Hay que llevar monedas de forma obligatoria porque si no, no entras. Eso sí,la tontería de tirar las moneditas y mirar como giran, nos ha entretenido el pago. Y ya os digo, una máquina rústica, que el día que lo modernicen, alucinamos.

Del riesgo serio que ha corrido mi vida el rato que me ha tocado situarme en la puerta de salida, ni hablamos.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Delicity

Pensaba titular este post de otra manera, incluyendo la palabra orgásmico en algún momento. No se si al principio, al final o si repetirlo tres veces. Pero quizás, algunas mentes universitarias que dejé en Madrid se crean expectativas demasiado altas. Aún así, que conste que tanto para mis compañeros como para mí, las ha superado.

Os sitúo con una sóla palabra: UADE. A vosotros no os dice nada, a los bonaerenses mucho, y con razón. Me avisaron en la Madre Patria*, y lo hicieron aquí cuando dije que durante cinco meses sería un producto de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), porque el ser que estudia aquí, no se si será particular, pero se lo cree.

Lejos de las cafeterías típicas, esas en las que te ofrecen un único menú diario y una lista con diez bocadillos perennes, en UADE tú puedes elegir, no sólo entre la amplia carta de comidas, sino entre varios lugares en los que repostar. Oscar, Klaudia, Mario y yo (los cuatro españoles de intercambio) hemos el recorrido esta mañana y hemos empezado a probar.

Starbucks: El delirio interno que me supuso ver con mis propios ojos un Starbucks, en la octava planta de mi facultad, y con terracita incluída, es inexplicable. Casi me como a besos al argentino que me lo descubrió. Era real, y además lo veo desde la ventana de mi cuarto. Menos mal que me dio por pensar en que podían llamarme loca y no expresé lo que sentía...ahora, estoy deseando que mi compañera de cuarto se vaya a casa, para dormir con la persiana levantada y poder verlo desde la misma cama.

Además, lo primero que piensas es en el precio prohibitivo, que una vuelve a ser erasmus. Pero no, capuccino con crema 2 euros. Cookies 70 céntimos, y sigo. Los franceses, con quienes hago muchas migas, alucinan más que yo.

Buffet: Sí, UADE sigue siendo una universidad, así que tiene menú diario. Es el que hemos probado hoy. Y he de decir que las facultades españoles ganan por goleada. Exactamente el mismo precio y un plato menos. Pero tener comida consistente, como dice mi madre, en el edificio de enfrente hasta la hora de la cena, también me lo pido.

Dellizia: Un Rodilla argentino situado en el patio de mi casa. Entendiendo mi casa actual como la Residencia del campus. Sandwiches, ensaladas, bocadillos y postres diversos. Menús vegetarianos y normales, en take away o para quedarte en su mini-saloncito. Ahí he probado su brioche de salmón y su ensalada caesar. Eso sí, a los dependientes les pedía yo un poco más de alegría, que no deben saber que trabajan para UADE (y no en, ojo al dato).

Subway: El que conocéis, grande y en el subsuelo (el piso menos uno, que son ellos muy particulares para el vocabulario). Bocadillos a 3 euros y menús a 4 euros.

Delicity: Patidifusa es como me he quedado cuando he salido de clase en el recreo de la mañana en busca de café, y en la misma puerta había un carrito con dulces (muffins, brownies, cookies, donuts, unos croissants tremendos...) y saladitos variados, además de lo dicho, café. En la misma puerta de clase y sí, cada uno de los carritos que hay por planta van recorriendo el pasillo.

Espero que quede claro que si llego con 20 kilos de más, no es mi culpa, para nada.

*Resulta que España, ya no es España, sino la Madre Patria, y no les digas lo contrario.

domingo, 1 de agosto de 2010

Primer Impacto

En la cena del Sheraton Buenos Aires de anoche, (sí, conozco el hotel y no el famoso Congreso argentino, que soy muy top) Agustín, uno de los hijos de Cacho, me preguntó durante el postre cuál había sido la situación que más me había llamado la atención. Yo, que no entendí muy bien la cuestión, debía estar lenta o con la cabeza en esos increíbles postres, tuve que preguntarle que a qué se refería exactamente.

Me dijo que tenía curiosidad por saber qué era lo primero frente a lo que yo me había sorprendido, el primer impacto. Seguía lenta, pero se me encendió la bombillita, y después de pensarlo bien sí que dí la respuesta correcta.

Cuando llegué a casa de Alicia y Mario, los "primos algo" de mi padre, sólo estaba Alicia, Gustavo y Leila. Todos me saludaron y me preguntaron qué tal el viaje, incluída Leila; pero el saludo de Gustavo me sorprendió, seguido por todos los demás que vengo haciendo. Sólo hay un beso. El baile que hacemos los españoles para darnos dos, es demasiado "elaborado" para ellos, lo dicen tal cual. Pero además, es unisex. Vale tanto para las chicas, los saludos mixtos y los chicos entre ellos, y sin prejuicios oye.

Y no sólo eso, dicen que dos son demasiados, pero aquí te das un beso antes de irte a la cama o a cualquier otro lado, y cuando te despiertas, sí o sí, ya sea Gustavo, Denís, Daniela, Mario o las compañeras de la Residencia. Tienen la costumbre de saludarse siempre, aunque vayan corriendo por los pasillos de la facultad porque llegan tarde. No le dan importancia pero a los españoles nos sorprende mucho y lo comentamos. Lo gracioso es que ya nos estamos acostumbrando entre nosotros, a pesar de lo que yo explicaba el otro día a mi familia de aquí, que un sólo beso significa confianza, cariño y cercanía. Pues aquí se quieren todos mucho.

Leila

Lo que voy a mostraros ahora no es producto de Photoshop. Y quien así lo crea, que se ponga en contacto conmigo. Le enviaré de forma privada un teléfono donde podeis confirmar la información.

¿Quién es Leila? Pues una persona con mucho pelo de color dorado, re-buena y re-linda, que me ha acogido como una más de la familia. Tanto es así, que a veces me pedía a mí los mimos, y yo, se los daba. Si me levantaba para subir al piso de arriba, ella me acompañaba. Y si la decías, "Leila no vengas aquí", ella obedecía y esperaba. Así da gusto. Todo sea por conseguir una chuchería canina de vez en cuando. Ella, no yo. Y era de verdad, no un perroman articulado.