jueves, 27 de septiembre de 2012

Manuscrito en una botella

Quien sólo tiene un momento para vivir, no tiene nada que disimular
(Manuscrito hallado en una botella, Edgar Allan Poe (1833))









Manuscrito hallado en una botella (Found in a Bottle) es un cuento de terror escrito por el estadounidense Edgar Allan Poe, autor al que me apetecía leer desde que el mes pasado acudí al cine para ver El Enigma del Cuervo. Se publicó por primera vez en el periódico Baltimore Saturday Visiter en 1833, por el que recibió un premio literario de cincuenta dólares.

martes, 25 de septiembre de 2012

Vestidas para los Emmy 2012


Tenía yo ganas de que saliese algún evento televisivo / cinematográfico para poder ver los últimos vestidos del verano. Con tanta actualización otoñal a la que me he visto sometida esta semana con las revistas de septiembre, me apetecía frenar y quedarme, como ya os he comentado, en esos coletazos veraniegos que aún disfrutamos. 

No sé cuál de las actrices elegir como la Mejor Vestida de esta ceremonia de los Emmy Awards 2012, porque ninguna me ha llegado a cortar la respiración. Más bien, han sido los atrevimientos en cuanto a colores y estampados los que han captado mi atención. Y a ellos les doy mis mejores puntuaciones, para destacaros: 

El corte de los vestidos de Heidi Klum (por Alexandre Vauthier) y de Jessica Pare (por Lanvin). Ambos clásicos, con una caída que me encanta y un escote que les sienta fenomenal a ambas. No arriesgan con el peinado ni con el color, que acierta más la segunda con el blanco que la primera con ese azul pastel, pero que con ese bronceado y ese cuerpazo, nadie puede decirle nada. Complementos sencillos que acompañan al vestido, pero que destacan sobre el mismo. De nuevo, me quedo con Jessica, aunque muchos me digáis que va "correcta". 

El naranja tangerina, color que reina este año, en los vestidos de Padma Lakshmi (por Monique Lhuillier) y Jessica Lange, a quien no le hace falta ni posar. Premiada además, por su papel en American Horror Story, serie de la que sólo he podido ver el primer capítulo porque ya me dio miedo. El corte del primero no me gusta demasiado, pero me encanta el acierto con el color del año 2012, según nos comentaron desde Pantone. 

Los escotes de Tina Fei (por Viviene Westwood, recientemente nombrada como una de las mujeres más poderosas por la revista Forbes, sólo por detrás de Michelle Obama) y de Kat Dennings (por J. Mendel). Ambos generosos, bonitos y a destacar por sí solos. Si de algo se ha llenado la alfombra roja de los premios Emmy este año es de grandes escotes y poses estúpidas para lucir pierna, o abertura lateral del vestido. Desde que Angelina Jolie lo puso de moda el pasado mes de febrero en los Oscars, ninguna se escapa de sacar la pierna. A mí me cansa. Pero lo que de verdad me indigna es esa cirugía a la que nos obligan a someternos quienes ya, según parece, la han profesado. Es imposible tener esa delantera con tan pocos kilos de peso. Os lo digo yo, que lo primero que desapareció cuando adelgacé fueron mis dos amigas. Eso, o que esconden con fajas estratégicamente colocadas los pliegues que sobran  y suben el pecho con carísimos sujetadores. Que toda mago tiene sus trucos. Y si todo es real, yo rezo por sus torturadas cervicales. 


 


El atrevido estampado de Nicole Kidman (por Antonio Berardi), porque se desmarca sin estridencias. Por ser un look fresco y elegante. Quizás yo hubiese abierto más el cuello. Y, como ganadora por esta vez (como muchas anteriores) Sofía Vergara. Su vestido no es
  el que más me gusta, el color no es que sea de mis preferidos y con su pelo no ha hecho demasiado; pero lo que esta mujer es capaz de hacer con sus curvas para mi, es impresionante. Lleva el atuendo con gracia, con elegancia y te hace a ti, disfrutar con lo que lleva. 


Eso sí, me he quedado con ganas de ver a la veterana actriz inglesa Maggie Smith, galardonada con el premio a la Mejor Actriz Secundaria en Serie Dramática por su papel en Downton Abbey, tremenda. (Todas las fotografías son de Vogue.com)

lunes, 24 de septiembre de 2012

Diez cosas de todo verano


Creo que hay pocas cosas que me gusten menos que madrugar un lunes con demasiadas nubes en el cielo. Creo que hay pocas cosas que me gusten menos que madrugar un lunes,dejémoslo ahí. Pero ver cómo el Sr. Otoño empieza a saludar desde bien temprano no me anima ese madrugón en absoluto. Con el Señorito Verano sí, una se despierta, ve un cielo azul y un simple vestido en el armario. Sandalias y nada de maquillaje. Y si tienes la suerte de disfrutar de eso que llaman jornada intensiva, aunque sea un mes, el levantarse cada mañana es más llevadero. 

Ayer ya llovió. Fue improvisado, tanto que a mi tía y a mi nos pilló en pleno paseo de tarde. No me gustó en absoluto, yo quiero vivir en un eterno verano. Sin todo el calor de julio y agosto, puestos a pedir. Pensando en las cosas que se acabarán en un par de semanas (aunque otras que lleguen me emocionen, como mi nueva bufanda), voy a echar de menos: 

1. Acabar la ducha con agua fría. Dicen los expertos y la gente que se cuida que lo mejor es acabar los baños con agua fría. Para el cabello, porque cierra bien las puntas y capilares (o no se qué), y para la piel, porque activa la circulación y, por ende, ayuda en la lucha contra la celulitis. Yo sólo soy capaz de hacerlo en verano, que me pongo seria y lo intento cada día. Pero ni con la calefacción que ponen en mi casa a partir de octubre (que todos sabemos daría para celebrar una fiesta hawaina en pleno febrero), me convencen para exportar esta práctica fuera de la estación playera. 

2. Salir a la calle con el pelo mojado sin que parezca que no has tenido tiempo de secarlo y eres un desastre al que tu cuero cabelludo no le importa; sino que vas así porque quieres, y porque te apuntas a la tendencia piscinera que sólo aparece en verano. Además, no triunfa nunca, pero nos da libertad a las que no nos apetece peinarnos nunca, y menos cuando hace calor y el secador se hace (aún) más insoportable. 

3. Que mi padre arregle la terraza, con su mesa y sillas de verano, mi madre ponga un par de plantas y se pueda desayunar en ella los fines de semana. Incluso organizar cenas de picoteo en ella, con familia o amigos. Teniendo la suerte además, de no ser un lugar muy transitado por mosquitos y demás compañeros de especie. 

4. Las cerezas. Adoro la manzana, pero llenar un cubo con ellas y comerlas a modo de pipas, no tiene comparación. La manzana es algo rápido, es fruta de Otoño (al que estamos dando la supuesta "bienvenida"); las cerezas son la alegría del verano, flotando en el agua esperando a ser pescadas. 

5. Las cenas a base de helado. Por mucha culpabilidad que te entre, ¿no es genial cuando dedicas toda una cena a una tarrina de straciatella y dulce de leche? ¿O vainilla con coockies? ¿Chocolate brownie? ¿Yogurt con arándanos? Y por qué no, ¿un granizado de limón? 

6. Doblar los jeans largos y olvidarlos. Aumentar, por tanto, la colección de shorts. No saber ya lo que son las medias y los leggins se quedan para la sala del gimnasio, exclusivamente. Sólo te preocupa que la ropa interior no se transparente con ese vestido nuevo, porque cada vez te apuntas a los tejidos más ligeros. Y como mucho, piensas en conjuntar el bolso. Ni guantes, ni bufanda, ni sombrero y ¡olvidas hasta los calcetines!. 

7. Y respecto a cosmética, también simplificas. El after sun se convierte en la colonia del verano sin más. Sólo cuando vas a trabajar te echas un par de gotas de perfume en el cuello, por el qué dirán. Eso sí, una fragancia mucho más fresquita. 

8. Las gafas de sol se convierten en el imprescindible, y el abanico nunca abandona el bolso, por si acaso. Y eres capaz de ir utilizando ambos toda una noche, por muy ridícula que piensen que vayas. Estás de verano. 

9. Terminar de cenar y que aún entre luz por la ventana. Por mucho que algunos digan que les descoloca, a mi me encanta ver cómo se esconde el Sol cuando ya estoy tirada tranquilamente en casa. 

10. Y sobre todo, que desaparece esa pereza para salir de casa y, que en mi caso, viene adquiriendo valores insostenibles desde hace un año. Ver cómo las nueve de la noche no te parece tan tarde para que surja un plan, o quedar después de cenar para ir a tomar algo, aunque ya tuvieses puesto el pijama. Las calles repletas y el ritmo parece que se ralentiza. Al menos, espero ser capaz de sostener este punto, no sólo en Otoño, sino cuando Mr. Invierno llegue. Que llegará para mi en principio, con más tiempo libre. 

viernes, 14 de septiembre de 2012

Pulseras de verano

El martes os hablaba de relojes (más bien de uno en particular), y hoy de pulseras. En este agosto de manualidades en general que he tenido, y ante un verano en el que parece haber un boom de este tipo de accesorios, yo quise hacerme (y haceros) unas sencillas pulseras que no nos diesen calor. De ahí que con un poco de cuero y un simple abalorio, a mi me pareciese más que suficiente para adornar nuestras muñecas. Y como no me decidía por una única figura, me hice varias. Eso sí, para las mujeres de mi familia (y algunas amigas que solicitaron la suya), elegí esa pequeña cruz que tan de moda se ha puesto estos meses. Para las dos pequeñas, un muñeco de los que todos dibujamos en los papeles cuando estamos aburridos. Y para mi madre y para mi, alguna otra. Me gusta ponerme una sola o juntar varias en mi brazo derecho. Si queréis alguna, y siempre que esté en mi modo generosidad, no tenéis más que comentarlo y esperar.



jueves, 13 de septiembre de 2012

Memorial

Fue día once y fue martes. Aburrida como estoy esta noche en casa, mi cabeza ha empezado a viajar (una vez más). Ha llegado a Nueva York, a esa aventura de noviembre del año pasado y ha encontrado esta foto. Una de las primeras que hice, desde el aeropuerto al hotel. Ni siquiera me dio tiempo a bajar del coche.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

El reloj de la temporada

(Swatch. Modelo Black Medal. Summer 2012 (Family Irony))  

Entre todas las cosas que quería contaros, de las que os comenté me venían a la cabeza en agosto pero, por una cosa u otra, al final se perdían en mi cuaderno de notas (también tengo uno de éstos); está mi reloj de temporada. Mi adicción a los relojes es de sobra conocida, al igual que mi manía de no ponerme otro que no sea de Swatch. Quizás sea porque fue la marca elegida por mis padres para regalarme mi primer reloj de "mayor", o porque fue el primer reconocimiento que tuve por mi buen hacer en el colegio. Y no se me olvida, ¡era acuático! 

Cada temporada me asomo al nuevo catálogo de Swatch y elijo, entre los veinte que me suelen gustar cada año, a mi favorito. Y para Otoño/Invierno de 2012 le ha tocado a: Black Medal. De corte masculino, correa de cuero negro y esfera dorada. Con la fecha incluida, que hacía mucho no tenía uno así. Me lo imagino combinado con mis dos pares de zapatos masculinos, que en cuanto me los ponga, no pienso quitarme hasta que vuelva el mes de las flores. Puede que me esté volviendo muy chico, pero ya me encargaré yo de darle todo el aire femenino que me apetezca, que aunque no os lo creáis, también tengo. 

martes, 11 de septiembre de 2012

Resumen que no me apetece

Estoy. Sí, sí. De verdad. Estoy. Sé que me propuse mantener actualizado este blog durante agosto, mes de los madrileños por excelencia, y que yo me he tomado en serio. Última entrada el dos de agosto. Y eso que yo no he tenido vacaciones. Una vergüenza esta dejadez, tanto por la falta de lo primero como de lo segundo. Mi cabeza ha seguido funcionando, no lo niego. A veces incluso, se me ocurría alguna que otra tontería que contaros. Pero mi atención se desviaba para otras aficiones; variadas y a veces ni aficiones, pero cualquier excusa para no sentarme a escribir. 

Sé que procede un breve resumen de mi verano, que repito, no es sinónimo de vacaciones. No en mi caso concreto. Aunque alguna escapada express ha salido, un fin de semana por mes: Mataró,Alicante y Galicia (como siempre). Pero no me apetece contároslo. De la última salida además, volví con un encantador virus que me tuvo vomitando un par de días y tirada en el sofá alguno más. La panzada a Juegos Olímpicos que me metí ante tanto tiempo recluida en el sofá (porque estar en el sofá sin más para mí, ya sabéis, es como estar en la cárcel), hizo que mi conocimiento aumentase con algunos descubrimientos respecto a determinados deportes como el voley, el levantamiento de peso o la gimnasia deportiva. E incluso, ver como dos de las que fuesen mis compañeras de waterpolo hace unos años se llevasen para casa la medalla de plata por primera vez en la historia de este país. Y no quiero empezar con las reivindicaciones típicas, que no paro.
 

Además, ha sido un verano (que repito, amén de ser pesada, pero no unas vacaciones) en el que no sometí mi cuerpo a una sobresaturación de helados, sino más bien de granizados; en el que retomé viejas conversaciones, (algunas perduran y otras, vuelven a desaparecer) y conocí gente nueva e interesante, pero sin más. Supongo que no sería de verdad un verano sin conocer a 
esa gente sin más. Pero como siempre ocurre, empieza septiembre con esa sensación de que comienzas nuevo curso, que hay que trabajar y que algo te queda por disfrutar antes de que vuelva esa sensación de "este año sí" que te llega en diciembre. Y como no me apetece hablar mucho más, al menos de momento, os resumo lo que ha sido la falta de actualización durante el mes de agosto en varias instantáneas que os cuentan ese mes madrileño; sin actualizaciones, pero de labores, investigaciones, películas y paseos por la ciudad. Las vacaciones, ya llegarán.