jueves, 29 de noviembre de 2012

Clave de paz desde una pared


martes, 27 de noviembre de 2012

Estimulación cerebral

Antes de empezar a soltaros un rollo, quiero advertir a mi tía Maritere que este post sigue la misma línea de aquél en el que hablaba de la gran utilidad de los calcetines durante el sexo. (Pinchad aquí si no lo habéis leído, es información de primer orden). Hace más o menos un año leí en el periódico que el doctor Barry Komisaruk, de la Universidad Rutgers de Nueva Jersey (EEUU), ha grabado en vídeo la respuesta cerebral de las mujeres durante el acto sexual. No sé por qué, pero este artículo ha vuelto a mí esta tarde.

Un cortometraje de cinco minutos, presentado en la Conferencia Anual de la Sociedad de Neurociencia de Washington, orientado a conocer qué sucede en el cerebro femenino durante la práctica sexual. El objetivo, según este doctor, es averiguar qué pasa en aquellas mujeres que no consiguen llegar al orgasmo. Porque por lo visto, la culpa es nuestra y no de ellos. Creo que nuestro querido doctor se tiene en muy buena estima sexualmente hablando. Habrá que preguntárselo a su mujer. Quizás el enfoque es incorrecto, el problema es suyo y no nuestro. Pero ese, no es el tema.

El estudio se basa en los niveles de oxígeno en sangre que se corresponden con la actividad de las distintas regiones cerebrales y están representados con colores diferentes. Cuando aparece el tono amarillo la mujer llega a su máximo. Así que chicas, habrá que ponerse un gorro cuando estamos en la cama con nuestro hombre, no vaya a ser que se nos ilumine la cabeza y parezcamos una bombilla en
trance. Os aconsejo utilizar uno de algodón fino, que en momentos como estos toda ropa sobra; y que se ajuste bien, para aquellas que se vuelven locas. Descartar los gorros de piscina, te quitan todo el glamour, y no estamos para inseguridades.

Además, el estudio proporciona evidencias que muestran que las principales regiones cerebrales de toda mujer se activan durante el
orgasmo, hasta casi completar el órgano pensante al completo. Lo que me hace llegar a otra conclusión: en vez de ponernos a leer para estimular la mente, o invertir en juegos de la Nintendo DS para disminuir tu edad mental y tanta tontería de sumar/restar; lo que tenemos que hacer es mucho amor. No lo digo yo, lo dice el estudio. Que luego mi tía me llama la atención por este tipo de consejos. No es que sea una promiscua con la lengua suelta, yo hablo de todo sin vergüenza y me preocupo por la salud de mis chicas. Así que, un simple consejo: en la carta de los Reyes Magos de este año, mucha ropa, viajes, perfumes y joyas. Libros, enciclopedias y similares, ninguno. Reemplazarlo por sexo o actividades análogas. Y no, no vale el yoga.

(Información: ElMundo.es)

sábado, 24 de noviembre de 2012

Detalle en martes trece

Confirmar tu asistencia a una premiere de cine al más puro estilo hollywoodiense. Decidir que saldrás con un compromiso matrimonial de ella. Una jornada laboral tranquila. Un nespresso intenso por la tarde. Que la editora de moda de la revista HOLA, de la que eres fan, te pare por la calle porque cree que vas divina. Fotos para la sección streetstyle de la semana siguiente. Sentarte en el metro. Un buen martes trece, que hace que te enamores de él, no por todas estas cosas, sino por llegar a casa. Un detalle que no te esperas; pensado para ti, hecho con cariño. Y que es perfecto.

(Gracias Pi)

martes, 20 de noviembre de 2012

Mi sombrero cloché

Tú fíjate, ¡qué tontería! Esperar a que el semáforo se ponga en verde para cruzar la Castellana madrileña y que una de las editoras de moda de la revista HOLA, de la que eres fan, te pida que le cuentes con qué has decidido vestirte ese día. Sí, es de las buenas, lleva los pantalones y el mini-bolso que Maison Martin Margiela (MMM) ha diseñado para la colección cápsula de este otoño en H&M y que podéis ver pinchando aquí. Ella entiende, y además, parece que se ha enamorado de tu sombrero. Ese que tu madre te regalo en San Telmo (Buenos Aires) hace justo dos años.

Precisamente, gracias a ese complemento que llevas reivindicando desde que tienes uso de razón, te toca ser la protagonista del Diccionario de la sección StreetStyle de la revista. El artículo dice que es tipo "cloché", y yo me lo creo. Me encanta haber sido puesta de ejemplo y haber sido comparada con la mismísima Blair Waldorf de la serie de televisión Gossip Girl (de la que apenas soy seguidora número uno). Una comparación de la que salgo mucho más airosa que cuando la propia revista decide enfrentar en página doble a Marta Ortega y Carlota Casiraghi, cosa que ha hecho ya en numerosas ocasiones y que, lo siento, pero le hace un flaco favor a la primera. Y si es verdad que mi apuesta estaba algo inspirada en las tres hermanas de Downton Abbey, ¿puedo pedirme a Sybill? (Antes del quinto capítulo de la tercera temporada, por supuesto).

Os dejo que leáis el artículo pinchando en cualquiera de las fotografías. Pero antes, dos cosas: me falta el segundo apellido (siempre diré que soy hija de padre y madre), además de que no sólo soy abogada, sino también periodista. Y espero conseguir llegar a ser más lo segundo que lo primero. Mientras, seguiréis encontrándome por la calle con mi sombrero tipo cloché. O quizás, otro.

jueves, 15 de noviembre de 2012

European MTV Awards


Error. Espantoso. Psicodélico. Buscad todos los sinónimos que queráis a estas palabras. Muchos sinónimos además, porque si de algo se ha caracterizado la gala de los European MTV Awards de 2012 es de equivocaciones a gran escala. Muy pocas han sabido acertar, y de aquella manera. Porque, en mi opinión, ninguna sube de un simple aprobado.

Sabéis que siempre destaco a cinco celebrities por bien vestidas, buenas elecciones en sus zapatos o un maquillaje estupendo. Esta vez, cambio. Por obligación. No me salen ni cinco que destaquen por su buen hacer al vestirse. Quizás la que mejor llegaba a la ceremonia era Taylor Swift, quien ha dejado a un lado esos labios rouge a los que nos tenía acostumbrados y ha apostado por un maquillaje más naif. Su vestido, de J. Mendel, llegaba a los parámetros mínimos para ser "aceptable". Sin mucho riesgo. Eso sí, me quedo con ese look circense que enseñó para cerrar la gala. Muy a tono, por cierto. Que con el desfile de modelos durante la gala, lo que tenía que cerrar esta chica era un auténtico circo. 

También aprobadas podrían estar Carly Rae Jepsen, la de la canción Call Me Maybe que me encanta, (y no sólo por elvideoclip de los chicos de Abercrombie). Su flequillo, aunque tendencia, no me convence. Dos galardones fueron los que se llevó en su estreno. Louise Roe, sin esa cartera de pitón enorme; o Matt Bellany, el cantante de Muse, con un divertido broche rojo.

Pero la gala, a efectos de moda, un fracaso. Heidi Klum parece no sólo haber perdido a su marido Seal, sino el norte por completo. Ninguno de los modelos que vistió eran aceptables. Y el que menos ese Versace con el que posó en la alfombra roja. Una sirena hortera desterrada de esas películas de Antena 3 de bajo presupuesto es lo que parecía. Y lo siento por toda la audiencia de este tipo de cine, pero es así. Lana del Rey, que se empeña en no cortarse las uñas y dar, cada vez, más volumen a su melena. El traje de seda azul marino, bueno. Pero ese aire de brujería creciente me asusta. Y Rita Ora, de rojo Valentino, demasiado recargada. 

Pero este post-Halloween no se quedó sólo con ellas. También tuvo sus tres brujas (o cuatro) de SalemKim Kardashian, a la que muchos ya daban por reformada tras su recién estrenado matrimonio, ese que le habría concienciado de cómo vestir su figura. Pero no, a las pruebas me remito. La ganadora de Eurovisión 2012Loreen, con un flequillo además que dudo le dejase visión alguna. La modelo rusa Anne V y la cantante Gwen Stefani completan el grupo. Y podríamos continuar con los disfraces de temática terrorífica gracias a la top Isabeli Fontana, de murciélago, por ejemplo. La inspiración para las próximas fiestas navideñas, mejor en otro sitio.

martes, 13 de noviembre de 2012

Impresiones Martin Margiela



Anoche me fui de "fiesta" con mi madre. Sé que no os lo creéis: yode fiesta, y en lunes. Pues sí, pero hay truco. La fiesta la tuvimos nosotras y mi tarjeta de crédito. Más esta última. 


HM tuvo el placer de invitarnos este lunes 12 de noviembre a la Pre-Venta Exclusiva de la colección cápsula diseñada por Masion Martin Margiela (MMM) para esta marca de moda sueca. Hora: 22,30. Sito: Gran Vía, Madrid. La colección, que fue presentada hace algunos meses en NYC y que contó con Sarah Jessica Parker como anfitriona, sale a la venta el próximo jueves 15 de noviembre. Pero ésta es fecha para mortales; mi madre y yo teníamos pulsera roja: zona A. Una pulsera que te daba derecho a diez minutos de libre albedrío y luchas encarnizadas. "Podéis volveros locas". Así nos explicaron el evento. Lo que os digo, la jungla.
Martin Margiela es un diseñador belga (Lovaina), que asistió a Jean Paul Gaultier en sus inicios, y que dirigió Hermés entre 1997 y 2003. Un diseñador que, actualmente, dirige su propia marca (Martin Margiela) y que para mi madre ayer era "una diseñadora". Menos mal que antes de entrar por la puerta de la tienda conseguí terminar con sus erróneas creencias. Por lo menos que sepa quién es el artífice de ese colgante que se llevó: un hombre. Eso sí, durante la espera (la fila daba la vuelta a la manzana), hubo conversaciones mucho más impactantes. Dos pijas hablando de sexo anal, su gato llamado Toffeo de cómo una de ellas era llamada por su novio "gatita", me hizo despistarme (sólo por un momento) de mi objetivo consumista. 


 Un objetivo que consiguió que me pusiese mi uniforme militar, demostrar mi vena estratega y desplegar mis tropas como si fuese a conquistar la tienda. Primero saqué mi lista de deseos y conseguí que mis soldados visualizasen qué era lo que quería. Como todas habían visto el catálogo, no fue difícil conseguirlo. Incluso las dos chicas desconocidas de delante, a las que doy las gracias por ese body que me capturaron en plena batalla, y con las que me disculpo por no conseguirles yo, un segundo bolso. El primero, en color fucsia, me lo trajo una dependienta que, tras mi cólera inicial con sonrisa (yo sé hacer de todo), se unió a mi batallón. Pura labor de espionaje fue la que desarrolló, sin yo enseñarle cómo. Con la predisposición de mis compañeras, todo llegó a mí.
La colección es una re-edición (re-ediction, según versaban las etiquetas) de las prendas icónicas de la firma desde su nacimiento en 1989, año en el que Margiela, junto a Jenie Meirens crease la Maison. Para poder bajar los precios, que van desde los diez hasta los cuatrocientos euros, han disminuido la calidad de sus tejidos. Su forma de etiquetar la ropa, se mantiene. Una etiqueta blanca hilvanada con cuatro hilos e identificada con un número del 0 al 23, dependiendo de la línea de ropa en la que se incluya. 

Mucha gente guapa, actores que desconocía (por mucho que mi madre se empeñase en que yo les reconociese), vino blanco, snacks de diseño y un par de Dj's que ponían música a los movimientos ideados por, en su mayoría mujeres, para hacerse con las prendas de la colección. Y fotos, en realidad, no hice muchas. Estaba ocupada en reorganizar toda mi economía mensual para hacer frente al sentimiento de culpabilidad que ahora llevo. Aunque no debería quejarme, es puro diseño Maison Martin Margiela.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Un gorro blanco

El año pasado comencé una costumbre familiar. Se convierte en costumbre porque lo digo yo, sé que sólo dos años de actividad no crean tradición, pero tengo la firme intención de pedir un jersey el año que viene. Con tres temporadas la cosa se irá consolidando ¿no? En otoño 2011, a veinte días de irme a Nueva York, fue una bufanda mostaza, (que podéis ver pinchando aquí). Para otoño 2012, lo complicamos un poco: un gorro blanco roto. Con pompón y dibujo.

Este año yo no he intentado dar ni dos puntadas. Por dos motivos: primero, porque estoy completamente segura que de esas dos puntadas, ni de doscientas que hubiese dado, conseguiría haberme acercado al concepto de gorro. Y segundo, porque estoy comprometida con la decoración navideña para el hogar, y sólo tengo dos manos para aguja y tela.  Tampoco quiero que penséis que voy a esclavizar a mi madre, aunque de momento la quiera sólo para mí. Sí que estoy pensando en abrir un negocio con ella, vista la velocidad con la que tejió el complemento de este otoño: una tarde. Pero de momento, lo dejamos en tiempo de ocio.

Si os gusta, y dependiendo de la retribución que discutamos, os la presto. E insisto, no es mi idea someterla a esclavitud.



viernes, 9 de noviembre de 2012

Veintisiete para querer

Por la mañana he recordado un dibujo que hizo mi prima Irene el fin de semana pasado, y que yo fotografié. A mediodía, comiendo con Mario, nos hemos acordado de que hoy es el Aniversario de mis padres. Son veintisiete años ya desde que se casaron, junto con otros siete años en los que fueron "simplemente" novios. Y esta tarde, en medio de las millones de cosas que me he propuesto hacer estos tres días de descanso (gracias Virgen de la Almudena por un viernes sin madrugar), he encontrado una frase de Lope de Vega que le queda genial a esa obra de arte hecha por mi prima y, por qué no, a la que llevan construyendo mis padres todos esos años.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Fotografía de calendario

El calendario de mi oficina me aburre. Paisajes insulsos, parques eólicos o centros de reciclado. Fotografías sin gracia, temática poco original. A principios de este año, como a mí no me gustaba lo que veía cada vez que contaba los veinte días hábiles que los Juzgados y la Ley tienen a bien darnos para contestar las demandas y demás escritos que llegan por el descontento de los clientes, decidí customizar el calendario. Ya conocéis mi manía de customizar, por muy mal que lo vean algunos de mis compañeros. 

La fotografía que utilicé para el pasado mes de octubre reunía a la familia por parte de padre; la directa, porque meter a todos acabaría con el año al completo. Cada vez que uno de mis compañeros, que ya se acostumbran a mi decoración, cogía el calendario para contar esos veinte días, se fijaba y preguntaba por la fotografía. Este domingo volvimos a juntarnos con la misma excusa de la que salió aquel retrato, por lo que decidimos actualizarlo y ver el cambio de un año. Aquí tenéis el resultado. Y qué queréis que os diga, seguimos siendo guapos.