jueves, 31 de enero de 2013

Un huevo de porcelana

¿Le estás haciendo fotos a un huevo? No, no es un huevo. Se trata de una pequeña caja con forma de huevo, eso es cierto, que data del año 1764 o 1765, y que fue fabricada en la ciudad francesa de Sèvres. Ahora se exhibe en una de las 37 galerías dedicadas a la decoración y el mobiliario del Victoria&Albert Museum de Londres, (V&A). La casa francesa, que nació con el apoyo de Luis XV y Madame de Pompadour, sigue siendo una de las más famosas de Europa en su trabajo con la porcelana. Durante los años cuarenta del siglo S.XVIII, poco antes de la fecha en que se creó esta pieza y de que estallase la Revolución en Francia, un conjunto de mujeres trabajó en la fábrica; lo que seguramente imprimió ese refinamiento en las piezas que producían. Eran detalles hechos por y para las damas. Debe ser por eso que ha captado mi atención esta mañana.




Box in the shape of an egg, (1764). At the French factory in Sèvres, porcelain boxes were a small part of production. After 1760 hardly any were made as the firm concentrated on tableware, making this Sèvres box extremly rare. Egg-shaped boxes in enamelled copper or mounted agate were very popular in Britain at the time.

Box, Sèvres, France.
Mounts: París, France.
Soft-paste, porcelain, enamel colours and gold.
Museum  no. Loan: Gilbert. 498: 1,2. 2008.

lunes, 28 de enero de 2013

La Moqueta


Tienen un problema en este país. Un gran problema. Se llama moqueta. Y una se da cuenta cuando se dedica, día tras día, a buscar una habitación que le convenza para seguir con su misión de mejorar, un poco más. Dije que me lo tomaría con calma, pero no ha sido posible. Y sé que todos los que me conocéis ya lo sabíais, pero yo quería auto-convencerme de que, esta vez, no había prisa. Finalmente, me traslado mañana. A la zona sur de Londres. Dos habitaciones más con su correspondiente moqueta, y el traslado hubiese sido el definitivo: a Madrid.

No sé por qué le tienen tanto miedo a un suelo desnudo en este país, con lo higiénico que es. Aún a pesar de la humedad y el frío que estoy pasando (que también es cierto), no le veo ventaja alguna a cubrir toda la casa con una moqueta. Y cuando digo toda la casa, es  toda la casa. Sí, sí. Cuarto de baño incluido, porque os aseguro, lo he visto con estos dos ojos miopes que tengo. Y llevaba las gafas. No he podido inventármelo. Ahí estaba, cubriendo hasta por debajo del WC.
No me voy a poner a contaros las posibilidades que existen para que una moqueta en un cuarto de baño tenga lunares decorativos desde el primer momento, pero podéis haceros una idea. Y la de vomitar, por ejemplo, no es la primera que se me ha pasado por la cabeza, pero es una de ellas. Yo me tengo que duchar sabiendo que fuera me espera ese tejido azul o camel, porque depende un poco de la casa, y me muero ahogada con intención. O hago que el champú me entre en los ojos para no verlo.

Pero ellos se toman su problema totalmente en serio. Mantenerla en orden es toda una política de gobierno en un hogar inglés. Monica, la madre de la familia a la que me traslado, casi sufre un paro cardíaco cuando me dio por hacer el amago de subir a mi habitación con las botas de agua. Su cara me asustó, sentía que le faltaba el aire. Os lo prometo. No me atrevía ni a moverme. Y hubo grito ahogado. Pero si de algo se caracterizan los ingleses, además de por sus moquetas, es por su naturaleza, como ellos dicen, polite. Es decir, educación ante todo. No hubo gritos ni histerias, que hubiese sido el actuar general de un español si se te ocurre ponerle mahonesa al jamón ibérico, por ejemplo. Para el caso, es lo mismo. Ella intentó hacerme ver que era mejor dejar los zapatos junto a la colección que ellos tenían en la entrada, “por si estaban un poco sucios, no estar yo incómoda”. La vía diplomática para convencerte. Así son ellos.

Total, que mi madre lleva veinticinco años detrás de mí para que no tenga una exposición de calzado a la vista en mi habitación, aún a pesar de estar alineados; y en las casas inglesas te buscas un conflicto por no hacerlo en el mismo recibidor. Tantos contrastes acabarán por volverme loca. Odio la moqueta, por cierto.

domingo, 20 de enero de 2013

Nieve en blanco y negro


Heavy snow is expected to hit London and the South-East tomorrow, with forecasters warning of travel chaos and advising people only to make journeys that are absolutely necessary. Up to five centimeters (two inches) of snow could fall in the capital from mid-morning (…).

O lo que es lo mismo: si puedes, múdate de país. No es que vaya a nevar sin parar desde el viernes a mediodía hasta el domingo (sí, aún no ha parado); sino que ya has olvidado qué es eso de salir de casa sin que los incesantes copos se diviertan colándose por todas partes. Y eso que te forras hasta arriba y la palabra isotérmico es lo que define tu ropa.

Las postales que deja la ciudad son bonitas, no lo niego; pero tú no puedes dar tres pasos seguidos por la calle sin que: a) pienses en la posibilidad de haberte roto un dedo del pie sin haberte dado cuenta; b) las botas de agua se te hayan quedado pegadas al cuerpo y en cualquier momento salgan a caminar solas; o c) el tono morado de tus manos ofrezca dudas sobre tu procedencia étnica. E insisto, la ciudad queda bonita sí, siempre que te aventures a verla. Y mira que Londres es grande, pero con tanta nieve cayendo sin cesar, el mapa disminuye y las fronteras de tu zona asequible las conforman las cafeterías que conoces e interconectas. Corres de una a otra, uniendo puntos, avanzando hasta tu destino. Pero pensar en hacerlo sin paradas es, literalmente, una locura. A menos que estés dispuesto a no contarlo. Que para todo hay gente en esta vida.

Mi mapa este fin de semana, a excepción de esa locura de sábado que yo también tuve (Portobello Road por la mañana, Tate Modern Museum por la tarde), se ha limitado a la zona comprendida entre los cafés que rodean Liverpool Street Station y Old Spitalfields Market, junto con los alrededores de casa, cerca de Shadwell. Contando los eternos minutos de espera para el autobús 135-CrossHarbour que conecta la primera con la segunda. Y entre punto y punto, fui capaz de sacar las manos de los bolsillos para enseñaros esas postales que, os confirmo, son bonitas.

Old Spitalfields Market, (London, UK)
Brushfield Street, (London, UK)

Liverpool Street Station, (London, UK)





miércoles, 16 de enero de 2013

El Señor Limón

Aún a pesar de que serán mis padres quienes le feliciten por mí, y que serán también ellos quienes le avisen para que lea este post, aquí va: ¡Feliz Cumpleaños Sr. Limón! Eres tú quien inaugura Londres.

martes, 15 de enero de 2013

Busca tu sitio

Starbucks, Vigo Street, (London, UK)



Se trata de eso, de encontrar tu espacio. Me pasó el primer día y ya no me sorprende. La pregunta Would you mind if I borrow your table? es el Hola inglés cuando alguien llega con su caffe y a ti te sobra una silla. El truco es llenarla con el bolso, la bufanda, guantes,  orejeras y el abrigo. Porque aquí, llevas de todo.

Esa persona entra en la cafetería en la que ti estás para tomar un chocolate, porque ha quedado con amigos o, simplemente, buscando el calor. Como esa chica que llega a Londres buscando un sitio en el que pasar un buen rato. En el que busca acomodarse. Y para eso, pide prestada la mesa. Buscar para encontrar. Pedir prestado para luego dar. Quizás conocerse o no molestar. Disfrutar del café. Supongo que se trata de eso.

viernes, 11 de enero de 2013

Por ejemplo

Me hubiese gustado que los Christmas que envié esta Navidad hubiesen llegado a todos. Me gustaría que en 2013 se cumpla todo lo que desee para cada uno al soplar las velas de mi cumpleaños. Sé que sólo se puede pedir un deseo, pero confío en que me den permiso para todos. Y no me gustaría dejar en Madrid mis agendas, esas que desde 2008 guardo en la estantería de mi escritorio. Pero tengo un límite de 23kg, tonterías de las modernas compañías aéreas. Cada año, en todas ellas, voy anotando frases que me llaman la atención. Por ejemplo, ésta.

No es un consejo sólo para él, que también, sino para todos. Y no es un consejo, es simplemente una forma de recordar que de niña parece que tienes las cosas más claras. O al menos, las personas que están contigo. Que además, no te planteas si estarán en el futuro. No existe la preocupación por lo que llegará. Porque los niños saben que lo más importante es disfrutar. Y lo hacen cogiendo la mano de la persona que saben no la apartará. He pasado unos días increíbles con dos enanas que me han hecho recordar lo importante que es no olvidarse de esa niñez. Por conservar un poco de ese don natural, por no preocuparse de acertar con las personas.

miércoles, 9 de enero de 2013

Capricornio en 2013

Ya sabéis que no me gusta creer en estas cosas y que además, no suelo acordarme ni de lo que dicen. Preferiría empezar el año 2013 con uno de esos resúmenes míos, con alguna foto que tenía pensada incluso (que igual se convierte en la segunda entrada para este mes de enero); pero esta vez, lo que dice mi horóscopo, me convence. Luego, si saco tiempo, os cuento las veloces Navidades que he disfrutado. Según el último número de la revista SModa, para los Capricornio tendremos en 2013:

Optimismo a Raudales. Plutón, el planeta de la regenración, traerá vitalidad y fortaleza hasta 2024, (¡toma ya! Ni crisis de los treinta ni de los cuarenta). Facilidad para perder peso con sólo pequeños cambios. (Esto hace un par de años pues igual me hubiese motivado más, ahora no mucho, la verdad).

Poder de atracción. Se derrochará carisma y magnetismo, que no pasarán desapercibidos. (Lo que os digo, conquistaré el Ala Oeste del Buckingham Palace, free gin tonics for everyone!). Es un buen momento para mejorar el aspecto físico, (supongo que sin cirugía de por medio). Posibilidad de matrimonio para los que tengan pareja, (osea que sigo sin anillo en dedo, pero tranquilos, que amarraré bien esa mudanza al palacio inglés).

Reinventarse profesionalmente, (que es lo que intento hacer). Es el momento de utilizar las habilidades en otros campos, ya que llegan importantes cambios. El 28 de mayo (¡felicidades Andrea!) es un día clave que hay que aprovechar.

Y ese día 28 de mayo ni me acordaré de esta entrada, ni me levantaré más delgada y guapa, con un aspecto físico renovado, ni beberé gin tonics. Eso sí, la probabilidad de matrimonio os puedo confirmar que será nula. Como siempre. En realidad, quién sabe. ¡Feliz 2013!