viernes, 28 de febrero de 2014

Instagram resume Febrero

El mes más pequeño. Ha pasado rápido. Un mes para probar el mejor brownie que recuerdas, en el estreno de muchas comidas que supongo, están por llegar. Un mes para ponerte en serio con la costura, con tu primer curso de acolchado, y dibujar patrones por las noches. Cuando domines tu máquina, serás imparable. Un mes para dejar de beber CocaCola, para pasear con Mamá por el centro de Madrid y por Plaza Castilla con medio brazo menos. Febrero para regalar bombones por San Valentín, poner piruletas en la oficina o recibir un precioso charm de tu, podríamos decir, alter ego en el Mundo DisneySiempre tendré a mi enamorado. En realidad, un mes de los mejores regalos; sí, de esos que llegan con notas, corazones y que buscan, solamente, demostrar (más si cabe), que importas: Para Marta, de Irene.


miércoles, 26 de febrero de 2014

El Amante del Volcán


"Pero no puedo perdonar a aquellos a quienes sólo importaron su propia gloria o bienestar, pensaba que eran civilizados. Fueron despreciables. Malditos sean todos ellos". 

En un artículo que el diario El País publicó en 1995, Rocío García narraba cómo Susan Sontag, autora de la novela, confesaba que "éste era su mejor libro" y que "se sentía profundamente orgullosa" de él. Confesión que hizo en la presentación que tuvo lugar en el Círculo de Bellas Artes de Madrid aquél año. Juan Goytisolo, uno de los amigos que le acompañaron entonces, se refirió a ella como una "intelectual neoyorkina", adjetivo que le molestó y para el que no tuvo reparo en contestar. Ella se sentía mucho más europea.

Todo esto yo no lo sabía. Comencé a leer El Amante del Volcán por recomendación de mi tía Maritere, una de las personas que más libros me procura. No recuerdo cuál fue el motivo específico por el que rebuscó esta novela en su estantería para prestármela. Quizás fue por alguno de los artículos que publiqué a finales del año pasado. Estaba convencida de que me gustaría. Pero se equivocó, a medias. Ahora soy yo la que os confiesa que tenía muchas ganas de terminar el libro por tres motivos: por desvelar el final, descubrir los personajes reales, (sabes que son históricos) y porque se acabase. Es una novela densa. No vale para el verano, ni para cuando necesitas desconectar sin prestar atención. Es perfecta para meterte en los burgueses salones del siglo XVIII, recargados, con esculturas clásicas en cada hueco y pesadas cortinas de terciopelo rojo.

El Amante del Volcán es una reflexión de la sociedad de aquella época a través del triángulo amoroso que forman sus tres protagonistas, conducida por los pensamientos de Il Cavaliere. Invita, en algunos de sus capítulos y sin previo aviso, a las demás partes de la historia. Les permite expresar su opinión de la historia, pero siempre parece controlar desde un segundo plano que todo siga en armonía. La presencia de Il Cavaliere marca el avance de la narración, de la misma forma que lo hace con la historia. Es un protagonista al que llegas a respetar y admirar. Es distante, pero todo un caballero. El final es bueno, sobre todo porque en el último capítulo la autora permite que sean ellas las que hablen, las que destapen las injusticias. Y es que, como afirma GoytisoloSontag es una "mujer de gran compromiso moral" que medita sobre la situación de la mujer, sobre la revolución que se gestó en aquellos años y en las distintas concepciones del arte. Algo que me llamó la atención.

Las reflexiones sobre el arte y el coleccionismo. O el arte del coleccionismo. O el coleccionismo de historias, según confesaba Saramago en aquella presentación de 1995, pues él también es amigo de la autora, y no quiso perdérselo. Para él, la novela es mucho más simple (o complejo): una reflexión en torno a la muerte. No son pocos los personajes que están cercanos a ella, incluso los que irremediablemente la sufren. Llega un momento de la historia en el que Sontag dice que todos los que hacemos listas de las cosas somos, en cierta forma, coleccionistas. Me pregunto si yo, que adoro hacer mil millones de listas diarias, que llevo una en el móvil para cada cosa que se me ocurre, que soy asidua a Instagram para coleccionar momentos, a Pinterest para todo lo que no quiero que se pierda. Que dispara su cámara para que no se olviden mis días, o incluso que os escribe aquí para que quede constancia, no soy en cierta forma, eso, coleccionista.

Sontag presenta al inicio de la narración tres historias con escasez de diálogos, lo que hace que sea muy espesa. Yo, que prefiere siempre escuchar las historias en las bocas de sus personajes; que le encanta leer teatro. Fue difícil no dormirse en algunos viajes en tren, lo admito. Y para empezar con ella el año 2014, todo un desafío. Lo más gracioso es que, cuando lo acabé, me entraron aún más ganas de seguir devorando libros. Una novela que roza el ensayo, muy estética. Y aún a pesar de ser todo una prueba a mi paciencia lectora, repito, un buen final, porque por fin, puedes dedicarte a investigar en Google a los personajes. Il Cavaliere ya tiene nombre y, por tanto, todos aquellos personajes que le acompañan en la historia. ¿Quieres leer el libro y descubrirlo o te adelanto quienes son? Te lo digo. El embajador británico en NápolesSir William Hamilton. Su segunda esposa y el Almirante Nelson. Sí, ese Nelson. ¡Ah, y el volcán, el verdadero amante de Il Cavaliere! 

viernes, 14 de febrero de 2014

Regalos sugeridos por San Valentín

Si tú fueses mi enamorado, hoy podrías regalarme... 

Porque soy práctica,
un disco duro externo ilimitado. Seguro que lo encuentras. Y cuando sepas cómo hacerlo, podrías copiar la fórmula en materia de tarjetas de crédito. No es porque lo quiera todo, pero imagínate lo feliz que me tendrías y lo tranquilo que tú estarías dejándome tener esa tarjeta. Acabas de encontrar la base de una relación eterna. El disco duro tiene una explicación más sencilla. Cada vez me engancho a más series de televisión, (tengo que llevar una lista de actualizaciones en el teléfono porque me bailan hasta los capítulos que me tocan) y cada vez son más las películas que no quiero eliminar del ordenador. Algunas incluso para poder ver sólo alguna de sus escenas, soy todo romanticismo. Una semana en el Crucero de Disney. Y no te pido quince días en el Parque de California, fíjate tú mi consideración. Siempre necesito escaparme, aunque acabe de volver, y ahora ponerme el bañador o pasearme en albornoz por cubierta es lo que más me apetece. Igual me cruzo con un Leo Dicaprio versión 2014, (es decir, en su papel de El Lobo de Wall Street pero en la película equivocada) y para el año que viene te liberas de ser mi San Valentín. Lo echarás de menos, pero la vida sigue. Tampoco hace falta que salgamos de Madrid, que el sábado ya tengo planes. Una tarde en la Exposición de Cézanne en el Museo Thyssen-Bornemiza con merienda en Madame Framboise incluida también es un acierto. 

El libro The Anatomy of Fashion de Colin McDowell para esas tardes que nos quedan por ver llover, (¡qué no sean muchas por favor!). Porque no todas podrán dedicarse a las visitas culturales. O una tarjeta de diez entradas de cine, yo elijo la película, la sesión y la compañía. ¡No estés tan seguro de las cosas! Empezaría por Doce Años de Esclavitud, que dicen es firme candidata a los Oscar. Seguiría con mi madre y Agosto, y quizás, terminaría con mi hermano y The Monuments Men. No dirás que no te lo advertí: el puesto, hay que ganárselo. Si puedes conseguir que en esta última venga el mismo George Clooney a ponerme los subtítulos; entonces sí, lo has logrado.

Las gafas de sol de Carrera, transparentes con lentes espejo en naranja y fucsia, del verano pasado, que aún sigo obsesionada. Si las consigues, pasarás de simple enamorado a héroe, y créeme, hay matices. Y si no, un fin de semana en Londres para ver la obra de teatro que allí está representando Jude Law o la exposición que actualmente tiene David Baley en la National Portrait Gallery. Yo pongo la cena, que algunas recomendaciones me traje de allí. ¡Una caja de Ben's Cookies! De cualquiera de las tiendas que tiene en la ciudad. 

Y si lo que quieres es que sea yo quien acabe pidiéndote matrimonio de forma inmediata, ya sabes, lo de siempre: Amazona de Loewe, el bolso mítico de la casa de moda española. Un sueño. Como el que tengo ahora. Un buen café. O dos. O la cama, el mejor regalo. Y si entras, no molestes, por favor. 

sábado, 1 de febrero de 2014

Instagram resume Enero

El libro que acabo de leerme reflexiona sobre el arte del coleccionismo. Y el arte de hacer listas, porque es otra forma de coleccionar, dice. Me gusta revisar mi álbum de Instagram (culpable, en parte, del abandono de este blog). Me gusta ver a qué dedico mi tiempo. Dónde estuve, dónde estoy. Instagram me ayuda a construir listas con etiquetas. Y eso, a mi me encanta. Quizás sea yo un poco coleccionista. Instagram me ayuda además, a resumirte enero. Mi enero de 2014.

La primera escapada del año. El tradicional Roscón de Reyes (manjar de dioses). El esperado Balón de Oro, que llegó al Bernabéu. Y la vuelta a la rutina: esa que te obliga a vestir como una señorita y la que te impone un café enorme cada mañana, periódico en mano y agenda apretada. Las noches de cine clásico con tu madre o las infusiones que descubres con ella. Un brunch gracioso con las mejores amigas y una noche con el que te visita desde Nueva York, para descubrirte un Madrid de dinosaurios que no conocías.